El Reino Unido afronta un nuevo agujero en sus finanzas por culpa de la inmigración y de su propia incompetencia. El mayor fallo de seguridad de datos de su historia ha obligado al Gobierno británico a conceder asilo a casi 24.000 afganos —soldados y familiares— que habían colaborado con las tropas occidentales y que ahora corren peligro en su país. Todo, tras haberse filtrado sus identidades por error y quedar expuestos a la venganza de los talibanes.
El escándalo, que el Ejecutivo británico intentó mantener oculto durante más de dos años, ha salido a la luz este martes, tras ser revelado por el Tribunal Superior. El fallo de seguridad data de febrero de 2022, cuando un infante de Marina británico envió un correo con una hoja de cálculo que contenía los datos personales de 25.000 afganos solicitantes de asilo a programas oficiales. Esa lista acabó filtrándose en Facebook un año después, lo que llevó al Gobierno a activar un plan de emergencia para reubicarlos en el Reino Unido.
El coste total de este nuevo flujo migratorio amenaza con desestabilizar aún más unas cuentas públicas ya tensionadas. El Ejecutivo había reservado 7.000 millones de libras para sufragar la reubicación de los afganos durante cinco años. Según cifras del Ministerio de Defensa, 6.900 de los afganos llegarán al país directamente como consecuencia de la filtración —4.500 ya están en suelo británico o en tránsito y otros 2.400 esperan viajar—. Además, otros 17.000 afganos, que ya eran elegibles por otros programas, también se vieron afectados por el fallo.
En total, entre 80.000 y 100.000 personas resultaron expuestas en la filtración, según ha reconocido el Tribunal de Apelación. Y aunque la mayoría ya estarían a salvo, las represalias de los talibanes no han cesado: varios exsoldados afganos han sido asesinados en los últimos años.
El Gobierno británico ha gastado hasta ahora 400 millones de libras sólo por esta brecha y prevé otros 850 millones para completar las reubicaciones. La factura podría dispararse aún más, ya que un bufete ha presentado una demanda colectiva en nombre de 1.000 afganos exigiendo compensaciones por daños, que podrían alcanzar hasta 50.000 libras por persona.
Todo ello en un momento en que el Ejecutivo laborista afronta una rebelión fiscal de los votantes ante el coste creciente de la inmigración y de mantener a solicitantes de asilo en hoteles y centros improvisados. Actualmente, el Reino Unido gasta 4 millones de libras al día sólo en alojamiento de solicitantes de asilo.