victoria de la cultura de la muerte
Francia aprueba la eutanasia y el suicidio asistido para adultos con «enfermedades incurables»
Francia aprueba la eutanasia y el suicidio asistido para adultos con «enfermedades incurables»
Emmanuel Macron Europa Press.
Por LGI
16 de julio de 2026

La Asamblea Nacional francesa ha aprobado una ley que crea un supuesto derecho a la eutanasia y al suicidio asistido para adultos con enfermedades incurables, una de las reformas sociales más divisivas impulsadas por el presidente Emmanuel Macron.

El texto salió adelante este 15 de julio por 291 votos a favor y 241 en contra, después de años de debate político, religioso y ético sobre los límites de la medicina, la dignidad humana y el papel del Estado ante el final de la vida. La norma permitirá que determinados pacientes soliciten ayuda médica para morir cuando cumplan una serie de requisitos fijados por la ley.

Enfermedad incurable, dolor físico y petición expresa

Según el texto aprobado, podrán acogerse a la norma los ciudadanos franceses o residentes legales adultos que padezcan una enfermedad grave e incurable, con amenaza para la vida, y sufran un dolor físico que no pueda ser aliviado por tratamiento o cuidados paliativos.

La solicitud deberá formularse de manera libre, consciente e informada. Por ello, quedan excluidos los pacientes en coma o quienes padezcan demencia y no puedan expresar una voluntad válida.

Hasta ahora, la legislación francesa permitía, desde la ley Claeys-Leonetti de 2016, la sedación profunda y continua en determinados casos terminales con pronóstico muy limitado, pero no la provocación directa de la muerte.

El Senado rechazó el texto en tres ocasiones

La aprobación definitiva se ha producido después de un duro pulso institucional. El Senado, dominado por una alianza de derecha y centro, rechazó el proyecto en tres ocasiones. Tras fracasar una comisión mixta entre ambas cámaras, el Gobierno francés trasladó la decisión final a la Asamblea Nacional, tal como permite la Constitución.

El primer ministro Sébastien Lecornu y el presidente del Senado, Gérard Larcher, han anunciado que remitirán la ley al Consejo Constitucional, que dispone de un mes para pronunciarse.

El Ejecutivo quiere que el órgano examine si algunas cláusulas, como el plazo mínimo de reflexión de dos días entre la aprobación médica y la confirmación del paciente, son compatibles con la libertad personal y la dignidad humana. Macron no podrá promulgar la ley hasta que concluya esa revisión.

Macron celebra el cumplimiento de su promesa: la eutanasia

El presidente francés defendió la aprobación del texto en un mensaje en X, recordando que en 2022 se comprometió a abrir este camino junto al pueblo francés. Para Macron, la ley supone el cumplimiento de una promesa electoral y una nueva etapa en la regulación del final de la vida.

Sus críticos, sin embargo, consideran que Francia acaba de cruzar una línea moral de enorme gravedad: pasar de acompañar al enfermo a introducir en la ley la posibilidad de provocar deliberadamente la muerte.

Los obispos franceses denuncian una ruptura histórica

La Conferencia Episcopal Francesa reaccionó con dureza y afirmó que el 15 de julio marca una grave ruptura en la historia del país.

Los obispos denunciaron que los diputados han inscrito en la legislación francesa la provocación deliberada de la muerte y acusaron a los impulsores de la norma de ocultar sus verdaderas implicaciones políticas, ideológicas y económicas bajo un lenguaje aparentemente compasivo.

A juicio de la Iglesia, el marco legal existente ya permitía una respuesta humana al sufrimiento mediante cuidados paliativos y sedación en casos extremos, sin necesidad de convertir la muerte provocada en una prestación.

La derecha alerta del peligro para los más vulnerables

La oposición de derecha combatió la ley hasta el final. Desde Agrupación Nacional, el diputado Christophe Bentz calificó el texto de «muy peligroso».

Los críticos advierten de que los más vulnerables podrían ser los primeros en sufrir las consecuencias: ancianos solos, enfermos en situación precaria o personas que puedan sentirse una carga para sus familias o para el sistema sanitario.

También recuerdan que en otros países los criterios iniciales de acceso a la eutanasia se han ido ampliando con el paso del tiempo, mientras los cuidados paliativos no siempre reciben la inversión necesaria.

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