
Francia afronta una escalada de violencia alrededor de decenas de institutos después de que unas protestas estudiantiles iniciadas para exigir mejores condiciones educativas hayan degenerado en incendios, agresiones contra trabajadores de los centros, ataques contra autobuses y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
El medio europeo Remix News sostiene que buena parte de los incidentes más graves se están produciendo en centros con una elevada presencia de alumnos de origen inmigrante y describe los altercados como disturbios con un creciente componente identitario.
Las autoridades francesas no han publicado, por el momento, un desglose general de los detenidos o participantes por origen o nacionalidad.
Lo que sí está confirmado oficialmente es la magnitud de la violencia: sólo durante la jornada del miércoles fueron detenidas 625 personas y resultaron heridos 83 policías y gendarmes, mientras 356 institutos se vieron afectados por bloqueos o incidentes. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una «extensión del movimiento» y una «escalada de la violencia».
Uno de los episodios más graves denunciados por Remix News ha tenido lugar en el instituto Victor Hugo de Marsella. Según la información recogida por el medio a partir de BFMTV y de las autoridades regionales, el director, el director adjunto, la secretaria general y el responsable de equipo del centro fueron agredidos y rociados con gasolina. La región de Provenza-Alpes-Costa Azul denunció que se había cruzado una «línea inaceptable».
Remix News destaca además que las autoridades francesas están llegando a hablar de posibles tentativas de homicidio en relación con determinados episodios ocurridos durante los disturbios. En la ciudad también se han producido ataques contra el transporte público.
Varios autobuses fueron asaltados cerca de institutos situados en el norte y el este de Marsella. Según el operador de transportes RTM, los conductores tuvieron que abandonar precipitadamente los vehículos y al menos uno de ellos fue agredido.
Vídeos difundidos en redes sociales muestran uno de los autobuses envuelto en llamas mientras numerosos jóvenes permanecen alrededor del vehículo. Remix News describe a muchos de ellos como jóvenes negros y árabes, aunque las autoridades francesas no han publicado información oficial sobre la identidad de quienes aparecen en esas imágenes.
La situación en Marsella ha llevado a las propias autoridades regionales a endurecer considerablemente su discurso. Durante este jueves, 40 institutos del departamento de Bouches-du-Rhône se han visto afectados, 18 de ellos completamente bloqueados, según los datos citados por el medio.
Los episodios incluyen ataques con morteros pirotécnicos contra trabajadores, vehículos incendiados, lanzamiento de piedras, puertas arrancadas e intrusiones violentas en los centros.
«Esto no es protesta, es delincuencia», afirmó la administración regional. «Quienes queman nuestros institutos están atacando a la República», añadió.
La violencia se ha extendido también a Nantes, donde el vestíbulo del instituto Nelson Mandela ha sido destruido por un incendio. La subdirectora del centro, Gaëlle Cordier, confirmó que se trató de un «incendio voluntario» que posteriormente alcanzó la fachada antes de ser controlado por los bomberos.
El instituto cuenta con más de 1.700 alumnos y estudiantes. Según Remix News, el centro había sido objeto recientemente de una importante remodelación concebida bajo criterios ecológicos e inclusivos y cuyo coste habría alcanzado los 77 millones de euros.
El fuego obliga ahora al cierre temporal del edificio, mientras se evalúan los daños. La presidenta de la región de Países del Loira, Christelle Morançais, ha reaccionado con dureza.
«Los mismos vándalos en todas partes. La misma violencia en todas partes. La misma explotación política en todas partes», afirmó. «No hay ninguna reivindicación que satisfacer, sólo la voluntad de sembrar el caos y destruirlo todo. Esta no es la juventud de Francia».
Los episodios se repiten en diferentes puntos del país. En Wattrelos, en el norte de Francia, un automóvil fue lanzado contra las puertas del instituto Émile-Zola y posteriormente incendiado. En Montpellier, otro incendio destruyó la vivienda del conserje situada junto a una entrada del instituto Jean-Mermoz. En Burdeos, un contenedor incendiado frente al instituto Gustave-Eiffel propagó las llamas hacia las fachadas de dos viviendas próximas, mientras se lanzaban morteros pirotécnicos contra el centro.
Diez personas fueron detenidas en Gironda por delitos relacionados con incendios, destrozos y lanzamiento de objetos, según la información recogida por Remix News. También se han producido incendios en centros de Lyon y Annecy, mientras los bomberos trataban de impedir que las llamas alcanzaran los edificios escolares.
La violencia afecta también directamente a los trabajadores educativos. El ministro de Educación, Édouard Geffray, informó de que 119 estudiantes y trabajadores de los centros han resultado heridos desde el comienzo de las movilizaciones, incluidos 34 miembros del personal. «Es algo sin precedentes en el sistema educativo nacional», afirmó.
Entre los casos comunicados por el Gobierno figura un profesor golpeado en el norte del país, un director herido por un mortero pirotécnico en Hauts-de-Seine y otro responsable escolar amenazado de muerte en Essonne. La magnitud de los incidentes ha llevado al ministro del Interior a reconocer que parte de lo que está sucediendo se asemeja ya más a «violencia urbana» que a una protesta estudiantil.