
La agencia europea suspende un vuelo de repatriación pese a que Varsovia había cumplido todos los procedimientos, alimentando la sensación de que la UE protege a los inmigrantes ilegales y no a los países que intentan defender sus fronteras.
Frontex ha vuelto a situarse del lado de las ONG y los lobbies proinmigración. La agencia europea de control fronterizo se negó a participar en la última operación para deportar a un grupo de ciudadanos pakistaníes desde Polonia, alegando «dudas» sobre un posible incumplimiento de normas internacionales que protegen a los solicitantes de asilo. Lo reveló Dziennik Gazeta Prawna, citado por el portal wPolityce.
La repatriación estaba prevista para el pasado 4 de noviembre. Polonia había organizado ya el traslado: un vuelo chárter desde Radom hasta Fráncfort y, desde allí, la conexión final hacia Islamabad. Era la octava operación de retorno ejecutada este año con la participación de Frontex, y la tercera destinada a devolver a ciudadanos pakistaníes a su país. Pero a última hora, Bruselas intervino.
El detonante fue una queja del Rule of Law Institute —uno de los actores habituales en campañas contra las políticas migratorias soberanas de Polonia— que advertía a Frontex de que las expulsiones podrían violar el principio de non-refoulement, que impide devolver a alguien a un país donde pueda «sufrir persecución».
Aunque hasta ahora Frontex nunca había mostrado objeciones serias a los procedimientos polacos, ni siquiera al polémico mecanismo que suspende el derecho a solicitar asilo en zonas de crisis fronteriza con Bielorrusia, esta vez decidió bloquear el vuelo y abrir una «investigación interna».