Por el acuerdo de Mercosur
Ganaderos austriacos se rebelan contra las inspecciones mientras entra en Europa carne brasileña con hormonas prohibidas
Ganaderos austriacos se rebelan contra las inspecciones mientras entra en Europa carne brasileña con hormonas prohibidas
Ursula von der Leyen. Europa Press
Por LGI
21 de mayo de 2026

Los ganaderos austriacos han iniciado una protesta contra el coste de las inspecciones estatales a las que están sometidas sus explotaciones, mientras crece la indignación por la entrada en Europa de carne brasileña contaminada con hormonas de crecimiento prohibidas en la Unión Europea.

La protesta se produce en pleno debate sobre el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, denunciado durante años por agricultores, ganaderos, ambientalistas y sectores soberanistas por el riesgo de abrir el mercado europeo a productos agroalimentarios elaborados con estándares mucho más laxos que los exigidos al campo comunitario.

Los agricultores austriacos han lanzado una suerte de «huelga de cumplimiento», negándose a aceptar nuevas inspecciones en sus propiedades mientras soportan una creciente carga burocrática y económica. Denuncian que los productores nacionales son sometidos a controles estrictos y costosos, al tiempo que la UE permite la entrada de carne barata procedente de Sudamérica con menores garantías sanitarias.

El Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), actualmente la formación más popular del país y aliado de VOX en Patriotas por Europa, ha respaldado la protesta de los agricultores y ha cargado contra el Gobierno austriaco por su apoyo al acuerdo con Mercosur.

El portavoz agrario del FPÖ, Peter Schmiedlechner, denunció que los agricultores nacionales están siendo «regulados hasta la muerte» pese a cumplir los estándares de calidad más elevados, mientras alimentos extranjeros sin los mismos controles y con posibles riesgos sanitarios inundan el mercado.

«Mientras nuestros agricultores nacionales, pese a cumplir los más altos estándares de calidad y enfrentarse a una avalancha de burocracia, están siendo literalmente regulados hasta la muerte, productos alimentarios no controlados y con riesgos para la salud están inundando nuestro mercado desde el extranjero», afirmó Schmiedlechner.

El dirigente sostuvo que resulta comprensible que muchas explotaciones familiares se planteen rechazar nuevas inspecciones hasta que el ministro de Agricultura, Norbert Totschnig, ponga fin a lo que consideran una situación abusiva. A su juicio, el Gobierno no sólo acelera la ruina de las granjas familiares con el acuerdo de Mercosur, sino que expone a la población a riesgos sanitarios inaceptables.

La denuncia llega después de nuevas alertas por productos contaminados procedentes de países de Mercosur. El propio medio que recoge la protesta austriaca informó también de un cargamento de soja procedente del bloque sudamericano rechazado por contener sustancias no autorizadas en la UE.

Schmiedlechner fue tajante: «La carne extranjera cancerígena y tratada con hormonas no tiene lugar en nuestros estantes». El FPÖ reclama un etiquetado claro de origen para que cada producto vendido en los supermercados austriacos indique de forma precisa de dónde procede, ya sea Brasil, Ucrania, Argentina u otro país.

La formación también exige frenar la importación de productos agroalimentarios que no cumplan los estándares austriacos. En Austria, alrededor de 44.000 explotaciones participan en el programa de sello de calidad AMA, lo que las somete a unas 20.000 inspecciones anuales. Para el FPÖ, resulta inaceptable que esos agricultores compitan con carne barata producida en Sudamérica bajo condiciones que consideran dudosas y perjudiciales para la salud de los consumidores.

El caso de la carne brasileña ha encendido todas las alarmas. Una investigación de la Autoridad neerlandesa de Seguridad Alimentaria y de Productos de Consumo señaló que 5.000 kilos de carne de vacuno brasileña importada, contaminada con la hormona prohibida oestradiol, fueron consumidos en Países Bajos el año pasado. Esta sustancia está prohibida en la UE por sus riesgos para la salud.

En noviembre, el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la UE (RASFF) avisó a los Estados miembros de la detección de oestradiol en cargamentos de carne originarios de Brasil. Aunque los controles comunitarios activaron una retirada oficial, una parte del lote ya había entrado en la cadena alimentaria europea a través de Países Bajos.

El problema también alcanzó a Irlanda. La Autoridad de Seguridad Alimentaria irlandesa fue notificada de que un lote de carne procedente de animales tratados con oestradiol había sido distribuido desde Irlanda del Norte a tres empresas alimentarias de la República de Irlanda. El organismo confirmó que 128 kilos de carne brasileña con esa hormona prohibida llegaron al mercado irlandés.

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