
España ha arrollado a Francia y jugará la segunda final de su historia mundialista. El marcador lo abrió Mikel Oyarzabal de penalti, acción provocada por el futbolista galo Lucas Digne en una jugada sobre Lamine Yamal durante las semifinales del Mundial.
A pesar de la contundente victoria española, el foco mediático y en redes sociales se ha desplazado rápidamente hacia los ataques racistas sufridos por el defensa francés Lucas Digne. Tras el partido, el jugador del equipo galo ha sido blanco de una oleada de comentarios racistas anti-blancos en plataformas como X, con mensajes que lo insultan directamente por su condición de «blanco».
Entre las expresiones más repetidas aparecen frases como «Sucio blanco de mierda» y «Sale blanc de merde», junto a otros comentarios que justifican o celebran el «racismo anti-blanco» alegando que «está tan merecido». Varias capturas de pantalla de estos mensajes han circulado ampliamente, mostrando el nivel de odio racial dirigido contra Digne por su intervención en la jugada del penalti.
El incidente ha generado una fuerte controversia, ya que pone de relieve la existencia de racismo dirigido contra jugadores blancos en el fútbol. Mientras el resultado deportivo ha sido celebrado en España, una parte de la afición ha optado por atacar al rival no por su juego, sino por su origen étnico y color de piel.
Organismos como la FIFA y la UEFA suelen condenar el racismo en el fútbol, aunque en este caso los insultos anti-blancos han sido especialmente visibles en redes. El caso de Lucas Digne se suma a otros episodios recientes donde el racismo se manifiesta en ambas direcciones, recordando que cualquier forma de discriminación racial, independientemente de la víctima, es inaceptable en el deporte.
El jugador francés, que no ha realizado declaraciones públicas por el momento, ha sido señalado de forma individual tras una acción que, aunque polémica, forma parte del juego. La federación francesa y su club podrían valorar medidas legales o de protección ante estos ataques. El Mundial continúa y España ya está en la final, pero el debate sobre el racismo en las gradas y en las redes sociales vuelve a estar encima de la mesa.