En 2050 la energía nuclear podría cubrir entre el 11 y el 22% de la demanda eléctrica del país
Italia avanza hacia la reactivación de las nucleares con un proyecto de ley histórico para garantizar la soberanía energética del país
Italia avanza hacia la reactivación de las nucleares con un proyecto de ley histórico para garantizar la soberanía energética del país
Giorgia Meloni. Redes sociales
Por Unai Cano
3 de octubre de 2025

El gobierno de Giorgia Meloni se prepara para relanzar la energía nuclear en Italia y dejar a España como único país de la Unión Europea que sigue renegando de esta fuente de energía. Tras más de tres décadas de abandono, Roma quiere situarse de nuevo en el mapa nuclear europeo con un plan que los ministros califican de «punto de inflexión histórico» en la política energética nacional.

El Consejo de Ministros aprobará este jueves un proyecto de ley que servirá como marco habilitante para poner en marcha el Programa Nacional para el Desarrollo de la Energía Nuclear Sostenible. Posteriormente será el Parlamento quien dé el visto bueno definitivo en los próximos meses. La hoja de ruta prevé acelerar los trámites administrativos, declarar de interés público la construcción de nuevas instalaciones y abrir la puerta a consorcios mixtos entre el Estado y la iniciativa privada, una novedad respecto al modelo anterior, que descargaba todo el coste en los operadores.

La apuesta italiana no se centra en las viejas centrales que marcaron el debate de los años ochenta y que fueron descartadas en los referendos de 1987 y 2011. Esta vez, el Ejecutivo de Meloni apunta a tecnologías innovadoras: reactores modulares de pequeño tamaño (SMR), microrreactores, fisión de cuarta generación e incluso inversiones en proyectos de fusión nuclear a largo plazo. Según las previsiones oficiales, en 2050 la energía nuclear podría cubrir entre el 11 y el 22% de la demanda eléctrica del país, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y rebajando en hasta 17.000 millones de euros los costes de la descarbonización.

El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto, insiste en que el plan persigue dos objetivos: asegurar el suministro energético del país y cumplir con los compromisos climáticos. «Respeto todas las posiciones ideológicas, pero necesitamos un debate centrado en la ciencia y en el interés nacional», señaló. A su juicio, la ciudadanía debe comprender que «la nueva energía nuclear no tiene nada que ver con la bomba atómica», sino que es una herramienta para garantizar estabilidad, sostenibilidad y un marco regulador sólido para las próximas generaciones en un escenario de fuerte incremento de la demanda.

Uno de los principales escollos del pasado, la gestión de los residuos radiactivos, también figura de manera central en el borrador. El texto contempla tanto sistemas de almacenamiento temporal como fórmulas de eliminación definitiva, siempre bajo estándares internacionales de seguridad y protección radiológica. Además, prevé la reorganización de las competencias de supervisión y la formación especializada del personal técnico.

Italia, de este modo, se alinea con países como Francia, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Chequia o Suecia, que han mantenido o potenciado sus programas nucleares en los últimos años. La decisión contrasta con el camino seguido por Alemania, que cerró sus últimas centrales en 2023 bajo un gobierno liderado por el SPD y que, paradójicamente, se ha visto obligada a importar masivamente electricidad de origen nuclear desde Francia ante la escasez de suministro.

El calendario italiano es ambicioso: el propio Pichetto ha asegurado que la primera electricidad nuclear volverá a fluir a la red nacional en 2030, lo que convertiría a Roma en un actor clave en el futuro energético europeo y dejaría aún más aislada a España en su rechazo a la energía atómica.

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