
El presidente del grupo Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo, Jordan Bardella, ha desenmascarado a la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, y ha defendido a Ceuta tras la invasión hace mes y medio.
«Este verano, en Ceuta, decenas de miles de inmigrantes atravesaron ilegalmente una frontera europea en apenas unas horas. Ceuta es española y debe seguir siéndolo. Pero la frontera de Ceuta también es nuestra frontera. Cuando una frontera puede verse desbordada en unas horas, ya no estamos únicamente ante una crisis migratoria o una invasión, sino ante una crisis de soberanía. Una Europa que ya no tiene límites, muros ni fronteras está condenada a desaparecer», ha señalado.
«Desde Ceuta hasta Lampedusa, desde el Mediterráneo hasta la frontera bielorrusa, los pueblos de Europa sólo esperan una cosa: que protejan nuestras fronteras y rechacen a los inmigrantes ilegales que intentan entrar o desembarcar clandestinamente en nuestro territorio. Esas personas no deben ser distribuidas entre nuestras ciudades y nuestros pueblos, como ustedes pretenden y han vuelto a reafirmar hace un momento con el pacto migratorio, sino regresar al país del que partieron», ha añadido Bardella.
En su intervención, y ha señalado también que hoy existen «dos Europas»: «Está la Europa de quienes redactan las normas: los burócratas que despilfarran el dinero público e inventan los impuestos del futuro, la Europa que prevé aumentar un 40% sus gastos de personal y un 50% los destinados a los aviones privados de los comisarios europeos», y la Europa de quienes tienen que pagar, «la Europa de quienes pronto tendrán que pagar la gasolina a 2,50 euros el litro en Francia; y la calefacción y una cesta de la compra cada vez más caras, la Europa de quienes trabajan cada vez más para ganar cada vez menos. Ese es, en pocas palabras, el verdadero estado de la Unión Europea».
Así, ha manifestado que el siglo XXI nos recuerda, por fin, «una verdad que Europa había olvidado: un pueblo que ya no sabe defender sus fronteras, mantener sus fábricas en funcionamiento, producir su propia energía o alimentar a sus hijos deja su destino en manos de otros». «Durante décadas, han pedido al pueblo que se adapte a su visión de la Unión Europea. Hoy, en Bruselas, ha llegado el momento de invertir el orden de las cosas y devolver, por fin, el poder al pueblo«, ha concluido.