«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu

Juzgan a un inmigrante ilegal buscado por el Ministerio del Interior por secuestrar a una anciana de 83 años a punta de pistola en su casa de Escocia

Policía en el Reino Unido. Redes sociales

Un inmigrante ilegal de 27 años, identificado como Chirag Solanki, irrumpió en una vivienda de Thorntonhall, una localidad acomodada de Lanarkshire (Escocia), y amenazó con una pistola y un cuchillo a una anciana de 83 años a la que obligó a subir las escaleras de su domicilio. El acusado, que permanecía en el país con un visado de estudiante caducado, estaba señalado como desaparecido por el Ministerio del Interior británico.

Los hechos ocurrieron en julio cuando la víctima y su marido, ambos de 83 años, se encontraban en su casa después de almorzar. La mujer entró en el lavadero y observó cristales rotos en el suelo, procedentes del panel de una puerta, lo que hizo sospechar a la pareja que alguien había intentado entrar a robar.

Según cuenta The Sun, la anciana decidió inspeccionar la vivienda y encontró a Solanki en uno de los dormitorios. El hombre llevaba una gorra oscura y una mochila. Cuando su marido trató de convencerlo para que abandonara la propiedad, el intruso reaccionó con violencia.

Según explicó la fiscal Natalie McCartney ante el Tribunal Superior de Glasgow, Solanki se colocó detrás de la mujer y le apuntó con un arma de fuego a la sien y un cuchillo a la garganta. La víctima no llegó a sentir el contacto de la hoja, pero fue consciente de que el agresor la estaba amenazando directamente.

El marido volvió a pedirle que se marchara. «Esto es una tontería, vete ya», le dijo, según el relato presentado ante el tribunal. Sin embargo, el asaltante obligó a la anciana a subir las escaleras mientras continuaba armado.

Solanki abandonó finalmente la vivienda cuando se percató de que alguien había llamado al teléfono de emergencias. Salió por la puerta principal y, aparentemente, sin llevarse ningún objeto. La Policía desplegó un helicóptero para localizarlo y logró detenerlo en las inmediaciones de la casa.

Cuando los agentes lo interceptaron, el acusado se justificó asegurando que «perdí mi trabajo. Estoy buscando dinero». Durante la intervención, los policías descubrieron que llevaba diversos objetos preparados para el asalto, entre ellos un cuchillo de cinco pulgadas, bridas de plástico, cinta adhesiva, un pasamontañas, tapones para los oídos y varios teléfonos móviles.

También encontraron una pistola de balines pintada de negro para que pareciera un arma de fuego real. El análisis forense detectó ADN de Solanki tanto en la pistola como en los cristales rotos de la vivienda.

Durante la vista judicial se expuso que el acusado se encontraba en Reino Unido con un visado de estudiante caducado y que el Ministerio del Interior había registrado una alerta para localizarlo como persona desaparecida.

Solanki se declaró culpable de secuestro, agresión y allanamiento de morada, además de admitir la posesión de un arma de fuego de imitación con la intención de hacer creer a otras personas que podía recurrir a la violencia.

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