«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
l arresto se produjo el pasado 19 de agosto, apenas unas horas después del ataque

Juzgan en Francia a un delincuente de origen árabe reincidente que golpeó y encerró en un armario a una mujer de 90 años

Policía francesa. Europa Press

La justicia francesa juzga en estos días a Yamine H., un delincuente de origen árabe de 30 años procedente de Marsella, acusado de al menos diez asaltos domiciliarios cometidos en los últimos meses en el sureste del país. Su objetivo eran personas mayores, a las que golpeaba y despojaba de sus pertenencias.

El caso más atroz fue el de una mujer de 90 años a la que agredió brutalmente, encerró en un armario y robó sus joyas. La anciana logró sobrevivir gracias a que consiguió forzar la cerradura desde dentro y llamar a la policía.

El arresto se produjo el pasado 19 de agosto, apenas unas horas después del ataque. En su vivienda, la policía encontró gran cantidad de objetos robados, desde joyas hasta una caja fuerte, lo que confirma su participación en una serie de robos violentos en Var y Bouches-du-Rhône. Los fiscales lo describen como un hombre «extremadamente peligroso» y no descartan que actuara con cómplices.

El caso de Yamine H. no es aislado. En los últimos años, los ancianos franceses se han convertido en objetivo habitual de delincuentes de origen extranjero: a comienzos de 2025, dos hermanos de 82 y 84 años fueron golpeados por un asaltante que dijo actuar «por venganza contra Francia por lo que hizo en África». En 2024, un inmigrante africano atacó a 17 mujeres mayores, varias de ellas de más de 90 años. Ese mismo año, otro inmigrante golpeó a 10 ancianas en París, fracturando la vértebra de una médica de 90 años. En 2023, Walid E. violó y robó a una mujer de 96 años en su apartamento de Clichy-la-Garenne.

Los ataques a ancianos reflejan un fracaso del Estado francés para proteger a sus mayores, que viven en constante vulnerabilidad. La combinación de inmigración masiva, falta de control en los barrios y un sistema judicial permisivo ha generado un caldo de cultivo para que criminales reincidentes aterroricen a los más débiles.

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