
El Departamento de Estado anunció que cuatro grupos europeos vinculados a Antifa pasarán a ser designados como Organizaciones Terroristas Globales (SDGT) y registradas como organizaciones terroristas extranjeras (FTO) a partir del 20 de noviembre.
Las organizaciones afectadas son: Antifa Ost (o Antifa East, también conocida como Hammerbande), FAI/FRI (Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional), Armed Proletarian Justice (Justicia Proletaria Armada), Revolutionary Class Self-Defense (Autodefensa de Clase Revolucionaria).
Washington afirma que estos grupos han cometido actos violentos en Europa, incluyendo ataques en Budapest que dejaron a transeúntes gravemente heridos entre 2018 y 2023.
El comunicado estadounidense recuerda el caso de Antifa Ost, el grupo responsable de una ola de ataques en Alemania y Hungría. Entre los miembros implicados figura Ilaria Salis, hoy eurodiputada, que participó en agresiones callejeras en Budapest y que fue elegida al Parlamento Europeo precisamente para blindar su inmunidad y evitar su proceso judicial. Bruselas —con apoyo de socialistas, liberales, verdes y el PPE— se negó a retirar su protección parlamentaria, pese a las evidencias.
Otro integrante del grupo, Simeon Ravi Trux («Maja»), permanece en prisión preventiva en Hungría por su participación en la «caza» de transeúntes en 2023. Los ataques fueron tan graves que el Gobierno de Viktor Orbán designó a Antifa Ost como organización terrorista, adelantándose a la decisión ahora tomada por Estados Unidos.
El Departamento de Estado también incluye al FAI/FRI, una red anarquista internacional activa desde 2003 con células en Europa, Sudamérica y Asia, responsable de bombas, amenazas y ataques contra instituciones estatales. En Grecia, los grupos Armed Proletarian Justice y Revolutionary Class Self-Defense han perpetrado ataques con artefactos explosivos y acciones violentas justificadas con retórica anticapitalista.
A partir de la designación estadounidense: sus activos quedan congelados, se prohíbe cualquier tipo de apoyo económico o logístico, y quienes participen en su financiación podrán enfrentarse a sanciones penales y económicas, incluidas medidas secundarias.
Dirigentes húngaros y eurodiputados del grupo Patriotas por Europa celebraron la decisión de Washington y recordaron que Europa lleva años mirando hacia otro lado.
El eurodiputado de Fidesz András László denunció que Salis fue elegida para obtener inmunidad y que el Parlamento Europeo —con el apoyo del bloque progre-globalista— se negó a suspenderla pese a pruebas contundentes.
El también eurodiputado Ernő Schaller-Baross señaló que «combatir a los grupos extremistas violentos no es un asunto político, sino una cuestión de seguridad pública» y llamó a que todos los países adopten una postura clara.
El primer ministro Viktor Orbán recordó que Hungría ya dio el paso: «Han atacado a personas pacíficas, las han dejado gravemente heridas y después se permiten darnos lecciones desde el Parlamento Europeo. Esto es inaceptable. Aplaudimos al presidente Donald Trump por llamarlos por su nombre: terroristas».
El director político del primer ministro, Balázs Orbán, añadió: «Antifa no es un movimiento político, sino una red de violencia. Ahora que Estados Unidos ha actuado, ha llegado el momento de que Europa demuestre que también defiende sus valores».