
El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, ha cargado duramente contra la ex Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, después de que la justicia belga la haya imputado por presuntos delitos de fraude y corrupción en contratos públicos vinculados al Colegio de Europa —institución que dirige actualmente— y al Servicio de Acción Exterior, que lideró hasta 2019.
Landau, considerado el «número dos» del secretario de Estado Marco Rubio, reaccionó en redes sociales recordando que Mogherini «es la misma persona que se refirió a la Cuba comunista como una ‘democracia de partido único’». Según el diplomático estadounidense, la dirigente socialista «fomentó la inversión, el turismo y el comercio europeos que apuntalaron al régimen represivo y marcadamente antiestadounidense de la isla».
El señalamiento llega en plena crisis de credibilidad para la ex responsable de la política exterior europea, ahora bajo investigación por un caso que salpica directamente a la estructura diplomática de la UE y que ha reabierto el debate sobre la opacidad y los intereses que rodean a Bruselas.
La reacción de Landau se produjo tras su viaje a Bruselas para participar en la reunión ministerial de la OTAN, donde sustituyó a Rubio. Se trata de la primera vez en más de dos décadas que el titular de Exteriores estadounidense no acude a una cita de la Alianza, marcada esta vez por el proceso de paz en Ucrania y las tensiones internacionales.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó restar importancia a la ausencia, afirmando que era «totalmente aceptable» dado el volumen de negociaciones en las que Rubio está involucrado, desde la guerra en Ucrania hasta los conflictos en Sudán y Gaza. «No veamos ni busquemos más de lo que hay ahí», pidió.
Tras el encuentro, Landau —que no ofreció la rueda de prensa tradicional de Washington— reiteró a los aliados un mensaje que Estados Unidos viene repitiendo «durante décadas»: Europa debe asumir «la responsabilidad principal de su propia seguridad».
«Prácticamente durante toda mi vida, las administraciones estadounidenses lo han dicho de una forma u otra. Nuestra Administración dice lo que realmente quiere decir», aseguró.
La imputación de Mogherini y las acusaciones públicas de Landau tensionan aún más las relaciones entre Washington y una Bruselas que, además de afrontar un escándalo de corrupción de alto nivel, vuelve a quedar expuesta en su controvertida política hacia regímenes autoritarios como el cubano.