
La inmigración se mantiene en el centro de las preocupaciones de los votantes británicos, pese a la caída de las cifras oficiales en los últimos años. El foco del debate se ha desplazado ahora hacia el sistema de asilo, las llegadas en pequeñas embarcaciones por el Canal de la Mancha y la percepción de que el Gobierno ha perdido el control de sus fronteras.
Según una encuesta de Ipsos, el 41% de los adultos británicos considera que la inmigración es el principal problema al que se enfrenta Reino Unido en la actualidad. La cifra supera en siete puntos a la economía, que aparece como el segundo asunto más mencionado.
Otro sondeo de More In Common sitúa el coste de la vida como primera preocupación, aunque refleja también un aumento de cinco puntos en la inquietud por la inmigración durante el último año. El dato confirma que, para una parte creciente del electorado, la presión migratoria no ha desaparecido como problema político, sino que se ha convertido en una cuestión estructural de soberanía, seguridad y cohesión social.
La insatisfacción viene de lejos. De acuerdo con el Immigration Attitudes Tracker de British Future, sólo el 15% de los británicos se declara satisfecho con la forma en que el Gobierno gestiona la inmigración. Desde que este indicador empezó a publicarse en 2015, la cifra nunca ha superado el 20%.
El malestar no se limita al volumen de entradas. También afecta a la percepción de descontrol en el sistema de asilo, al coste de los alojamientos financiados por el contribuyente y a las dudas sobre la integración real de los recién llegados.
En grupos de discusión con votantes de derechas realizados por More In Common para The Economist, varios participantes expresaron ese hartazgo con claridad. «Es una carga para nuestros recursos», afirmó Josie, de Heywood. «La gente viene aquí y no sabemos quiénes son ni qué han hecho», señaló Ed, de Bury. «Darles un hotel no tiene sentido», añadió Katie, de Gravesham.
Además, el 40% de los británicos quiere que el número de inmigrantes que llegan al país se reduzca «mucho» y otro 15% quiere que se reduzca «un poco». Apenas uno de cada seis adultos sabe que la inmigración cayó el año pasado; la mitad cree que aumentó.
El Partido Laborista prometió en su programa «aplastar» a las mafias que transportan inmigrantes en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha. Las llegadas durante los primeros 145 días de este año cayeron un 37% respecto al mismo periodo del año anterior, pero el total de los últimos doce meses sigue siendo un 15% superior al registrado cuando los laboristas llegaron al poder en julio de 2024.
Los votantes lo han notado. Entre quienes están insatisfechos con el sistema migratorio, el 64% afirma que el Gobierno no está haciendo lo suficiente para detener los cruces. Las actitudes hacia los inmigrantes llegados en pequeñas embarcaciones se han endurecido en los últimos cuatro años: el porcentaje de británicos que dice no sentir «ninguna simpatía» por ellos ha pasado del 18% al 28%.