La avalancha de trámites desborda Buenos Aires y multiplica el censo exterior español
La Ley de Memoria de Sánchez desborda los consulados españoles en Argentina: más de 865.000 solicitudes de nacionalidad y 5.000 pasaportes al mes
La Ley de Memoria de Sánchez desborda los consulados españoles en Argentina: más de 865.000 solicitudes de nacionalidad y 5.000 pasaportes al mes
Fachada del Consulado de España en Buenos Aires (Argentina). Europa Press.
Por LGI
12 de febrero de 2026

Las solicitudes de ciudadanía española al amparo de la Ley de Memoria Democrática han provocado un auténtico colapso en los consulados de Argentina, especialmente en Buenos Aires, donde la avalancha de trámites no tiene precedentes históricos, según informa El Debate. A este ritmo, el impacto demográfico y electoral sobre el censo exterior español será de enorme magnitud en los próximos años.

Si en 2001 las colas rodeaban varias manzanas del Consulado de España en Buenos Aires en plena crisis argentina, hoy el fenómeno se ha multiplicado, aunque con otra estética: turnos digitales, expedientes telemáticos y una montaña de documentación que, según estimaciones periodísticas, equivale a decenas de toneladas de papel. El consulado más grande de España en el exterior ha recibido hasta 645.052 solicitudes de turno en Buenos Aires y otras 220.000 en Rosario, Bahía Blanca, Mendoza y Córdoba.

El volumen es tan extraordinario que los funcionarios llegan a recibir cerca de 10.000 correos electrónicos diarios. En 2024 se expedían alrededor de 1.300 pasaportes españoles al mes en Argentina; actualmente la cifra ronda los 5.000 mensuales. El personal consular reconoce estar desbordado.

El origen de esta explosión se encuentra en la ampliación de los supuestos para acceder a la nacionalidad española a través de la Ley de Memoria Democrática aprobada en 2022 por el Gobierno de Pedro Sánchez, con el apoyo de Bildu. La norma amplió el acceso a hijos y nietos de exiliados, e incluso bisnietos en determinados supuestos, extendiendo el plazo para solicitar la ciudadanía hasta octubre de 2025 tras una prórroga del Ejecutivo.

La disposición adicional octava permite optar a la nacionalidad a los nacidos fuera de España cuyos padres, abuelos o abuelas hubieran sido españoles y hubieran perdido la nacionalidad por razones políticas, ideológicas o incluso de orientación sexual. También incluye a descendientes de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de 1978, así como a hijos mayores de edad de quienes ya obtuvieron la nacionalidad de origen.

El efecto multiplicador ha sido inmediato. Argentina, que no atraviesa actualmente una crisis comparable a la de principios de siglo, vive sin embargo una auténtica carrera por asegurarse un pasaporte europeo. La doble nacionalidad entre España y Argentina facilita el proceso, ya que ninguno de los dos países obliga a renunciar a la ciudadanía de origen.

Las cifras superan con creces las registradas en cualquier otro consulado español del mundo. Ni Ciudad de México ni La Habana alcanzan volúmenes similares. De mantenerse la tendencia, el crecimiento del censo exterior podría alterar de forma significativa el peso electoral de los españoles residentes fuera del territorio nacional.

En el plano político, el fenómeno no pasa desapercibido. Esos nuevos españoles tendrán derecho a voto en elecciones generales, autonómicas y europeas.

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