«Las bandas están dispuestas a aceptar que los transeúntes resulten heridos»
La Policía alemana alerta de una guerra entre bandas turco-kurdas en Berlín tras registrar 515 disparos en 2025: «No les importa herir civiles»
La Policía alemana alerta de una guerra entre bandas turco-kurdas en Berlín tras registrar 515 disparos en 2025: «No les importa herir civiles»
Foto de archivo de la policía en Berlín. Europa Press.
Por Carlos Rioba
29 de mayo de 2026

La violencia de las bandas extranjeras se dispara en Berlín. Los sindicatos policiales alemanes han alertado de una escalada criminal protagonizada por clanes turco-kurdos que luchan por el control del narcotráfico en la capital y que ya recurren a tiroteos, granadas, extorsiones y ataques por encargo.

Según Manuel Ostermann, presidente federal del sindicato policial DPolG, las bandas están altamente organizadas, mantienen redes financieras internacionales y no muestran ningún límite en su lucha por el poder. «No dudan ni un segundo en usar armas de fuego o explosivos. No tienen inhibiciones», afirmó en declaraciones al diario Bild.

El dirigente policial advirtió de que la situación no ha tocado techo. «Esto ciertamente no es el final de la escalada. Hoy ya no son sólo peleas, sino violencia armada abierta y granadas de mano», señaló.

La capital alemana registró en 2025 515 disparos, según los datos citados por la Fiscalía. La cifra ilustra el deterioro de la seguridad en una ciudad donde los enfrentamientos entre grupos criminales han dejado de limitarse a ajustes de cuentas discretos para convertirse en episodios de violencia abierta en espacios urbanos.

Entre las bandas más violentas figuran los Daltons, los Ezgins, los Caspers y los Sirinler, conocidos como los «Pitufos». Según la Policía, los Daltons son un grupo turco «altamente criminal». Su líder, Berat Can Gökdemir, estaría oculto en Rusia. Los Ezgins, por su parte, serían una escisión de los Daltons dirigida por el ciudadano turco Baris B.

Las autoridades sostienen que estos grupos reclutan a jóvenes sin perspectivas, incluidos algunos procedentes de centros de refugiados, para ejecutar sus acciones criminales. La preocupación es que Berlín avance hacia dinámicas ya vistas en países como Suecia, donde menores y jóvenes vulnerables han sido captados para cometer delitos graves por encargo.

Benjamin Jendro, portavoz del sindicato policial GdP, advirtió de ese riesgo. «Que se reclute a jóvenes, como en Suecia, también podría ocurrir aquí. Todavía no estamos ahí, pero podría pasar», afirmó.

El propio Jendro describió el fenómeno como una forma de «crimen como servicio». «Si alguien ofrece 1.000 euros para que alguien lance una granada de mano contra un escaparate, tarde o temprano alguien se presentará», explicó.

Los episodios recientes muestran la gravedad del problema. En 2025, un hombre turco con pasaporte belga fue asesinado a tiros en la zona turística de Checkpoint Charlie. Las autoridades sospechan que detrás del ataque podría estar una figura destacada de la mafia turca. Hace unos días, otro hombre turco de 25 años fue herido de bala en una pierna en Berlín-Mitte.

La violencia incluye también ataques contra comercios, escuelas de conducción, locales nocturnos, bares de shisha y establecimientos sometidos a extorsión. En algunos casos se han empleado armas de fuego; en otros, explosivos o granadas.

Ante la escalada, la Oficina Estatal de Investigación Criminal de Berlín creó en noviembre de 2025 la unidad especial «Ferrum», destinada a identificar puntos de reunión del crimen organizado y realizar inspecciones ante cualquier sospecha. En apenas tres meses, la unidad abrió 260 investigaciones preliminares y se incautó de 18 armas de fuego reales, 10 armas de fogueo y 50 armas blancas, bates de béisbol y pistolas eléctricas.

La Fiscalía también ha reforzado su respuesta con la unidad «Telum», integrada por varios fiscales experimentados de la división de crimen organizado. En febrero de 2026, la propia Fiscalía reconoció que el número de casos relacionados con estas bandas va en aumento.

Pese a ello, los sindicatos policiales advierten de que las medidas no han bastado para frenar a los clanes. En los últimos meses se han registrado nuevos ataques contra talleres, bares, locales de comida rápida, viviendas y vehículos.

El principal temor de la Policía es que cualquier ciudadano acabe siendo alcanzado en uno de estos ataques. Ostermann fue tajante: «No les importa si los civiles resultan heridos. Cuando alguien dispara desde un coche, nadie puede garantizar que una tercera persona no esté en peligro. No les importa en absoluto. Sólo puedes esperar no estar por casualidad al lado de alguien que debía ser la víctima».

Jendro coincidió en el diagnóstico. «Las bandas están dispuestas a aceptar que los transeúntes resulten heridos. No todos son tiradores expertos. Así que es sólo cuestión de tiempo que un inocente sea alcanzado», advirtió.

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