Violencia descontrolada en la capital alemana
La policía alerta del caos en Berlín por el incremento de las bandas de inmigrantes: «Todos los días estamos en tiroteos»
La policía alerta del caos en Berlín por el incremento de las bandas de inmigrantes: «Todos los días estamos en tiroteos»
Foto de archivo de un altercado de la policía de Berlín con inmigrantes. Europa Press.
Por LGI
25 de marzo de 2026

La situación de seguridad en Berlín ha entrado en una fase crítica. Los tiroteos se han convertido en un fenómeno casi cotidiano y la propia policía reconoce lo que muchos ciudadanos ya perciben: el Estado ha perdido el control en amplias zonas de la capital alemana.

El último episodio se produjo esta misma semana en el barrio de Schöneberg, donde un hombre de 38 años fue abatido a tiros en plena calle. Los autores lograron huir y continúan en paradero desconocido. Pero lejos de ser un caso aislado, forma parte de una escalada de violencia que se repite noche tras noche.

Los datos son contundentes. En 2025, Berlín registró 1.119 delitos relacionados con armas de fuego, un aumento del 68% respecto al año anterior. En 515 de esos casos se llegó a disparar, consolidando a la ciudad como el principal foco de violencia armada de toda Alemania.

Desde dentro de las fuerzas de seguridad, el diagnóstico es claro. El portavoz del sindicato policial (GdP), Benjamin Jendro, lanzó un mensaje directo a la clase política: «Sería bueno que los políticos hicieran algo de una vez».

Las críticas no se limitan al ámbito policial. El dirigente liberal Christoph Meyer fue aún más contundente: «Cuando hay disparos casi cada noche en Berlín, el Estado tiene un problema masivo de aplicación de la ley. No es una sensación, es la realidad».

En el origen de esta espiral de violencia se encuentra el auge de bandas criminales de origen inmigrante, conocidas como clanes, que llevan décadas asentadas en la ciudad. Estas estructuras, muchas con raíces en Oriente Medio, controlan redes de narcotráfico, prostitución, extorsión y blanqueo de capitales.

A este ecosistema se ha sumado una nueva amenaza: la irrupción de grupos como los llamados «Daltons», con raíces en Turquía, que están ampliando su influencia y reclutando a solicitantes de asilo —especialmente kurdos— en centros de acogida.

La muerte en enero de un conocido líder criminal, apodado «Mehmet el kurdo», ha agravado aún más la situación. Según fuentes del entorno del crimen organizado, su desaparición ha desencadenado una lucha interna por el control del territorio: «Ahora todos quieren hacerse un nombre. Esto irá a peor».

Mientras tanto, la respuesta política es percibida como insuficiente. Aunque las autoridades han prometido «tolerancia cero» contra la posesión ilegal de armas, desde la policía denuncian la falta de recursos, la saturación de las investigaciones y la ausencia de una estrategia clara. Las propuestas para ampliar la videovigilancia o introducir herramientas tecnológicas avanzadas chocan con la falta de financiación. «No podemos seguir el ritmo», reconocen los agentes.

El problema, además, trasciende lo local. Las bandas operan como estructuras transnacionales, con conexiones fuera de Alemania y redes de blanqueo integradas en negocios aparentemente legales como bares, joyerías o empresas de alquiler de coches.

El resultado es una ciudad donde la violencia armada deja de ser excepcional para convertirse en rutina, y donde la sensación de inseguridad ya no es una percepción, sino una realidad documentada. Berlín, símbolo durante décadas de estabilidad y orden europeo, se enfrenta ahora a un escenario que muchos dentro del propio sistema califican sin rodeos: una crisis de seguridad sin precedentes.

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