
La Policía de Berlín cuenta desde finales de 2022 con una guía interna de lenguaje «sensible a la discriminación» que instruye a sus agentes sobre el uso de términos políticamente correctos y aborda conceptos propios de la ideología DEI, como la llamada «blanquitud».
El documento, titulado Recomendaciones para un uso del lenguaje sensible a la discriminación, fue elaborado como una ayuda para la propia institución y sus funcionarios. La guía tiene 29 páginas y, según recoge la prensa alemana, continúa siendo utilizada como referencia por las autoridades berlinesas.
El Senado de Berlín citó aún en octubre del año pasado estas recomendaciones al responder a una pregunta sobre las definiciones de racismo y discriminación empleadas por la Policía de la capital alemana.
«Quien quiera hablar y escribir de forma sensible a la discriminación debe —especialmente al tratar temas cargados de prejuicios— elegir un lenguaje que no sea impuesto por la población mayoritaria, sino por los propios afectados», señala el texto.
La guía aconseja a los agentes preguntar en caso de duda, utilizar las autodenominaciones de los colectivos afectados, reflexionar sobre el propio lenguaje y señalar a otras personas cuando utilicen expresiones consideradas discriminatorias.
Uno de los apartados más polémicos aparece bajo el título «Blanco y blanquitud». En él, el documento sostiene que esos términos, al igual que «ser negro», no describen una propiedad biológica ni un color real de piel, sino una «construcción política y social».
La guía define la «blanquitud» como un «concepto inconsciente de identidad» que supuestamente moldea la forma en que las personas blancas se perciben a sí mismas y actúan, y que las remitiría a una posición privilegiada dentro de la sociedad.
El texto añade que una reflexión crítica sobre la blanquitud implicaría invertir la mirada hacia las estructuras y sujetos que causan el racismo y se benefician de él. La formulación recuerda a la retórica desarrollada en el mundo anglosajón desde los años ochenta y posteriormente popularizada por las políticas DEI y por el entorno ideológico de Black Lives Matter.
La polémica se agrava por el origen de algunas referencias utilizadas. Según la información publicada en Alemania, la fuente empleada por la guía en este apartado no sería una obra académica, sino un blog activista privado en el que se defiende, entre otras tesis, que las personas blancas no pueden ser víctimas de racismo.
El documento también instruye a los agentes sobre otros términos que deberían evitar o sustituir. Por ejemplo, recomienda no utilizar la palabra «solicitante de asilo» y optar por fórmulas como «personas que buscan asilo».
En materia de género, la guía va aún más lejos. Para las llamadas «personas diversas», recomienda prescindir del pronombre si así lo solicita el interesado y emplear una fórmula neutral de saludo, como «Buenos días, Max Mustermann».
La Policía de Berlín también incluye en su formación obligatoria contenidos vinculados a diversidad, antirracismo, competencia intercultural y racial profiling. Según la propia institución, la competencia intercultural y la competencia en diversidad forman parte estable de la formación policial.
Además, la autoridad policial participa en estudios y procesos de reforma sobre discriminación y racismo en la actividad diaria de los agentes.
El caso alemán se conoce en un contexto de fuerte debate europeo sobre la posible ideologización de las fuerzas de seguridad. En Reino Unido, la muerte del joven Henry Nowak abrió una intensa discusión sobre el comportamiento policial y sobre hasta qué punto la presión ideológica puede condicionar la actuación de los agentes en situaciones críticas.