«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Durante una intervención ante la Asociación de Bancos Alemanes

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, abre la puerta al racionamiento de alimentos en Europa por el conflicto en Oriente Medio

Christine Lagarde, Kallas y Von der Leyen. Redes sociales

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha alertado sobre la posibilidad de que Europa tenga que afrontar en el futuro medidas excepcionales como el racionamiento de alimentos si persisten las tensiones actuales en los mercados energéticos y de materias primas.

Durante una intervención ante la Asociación de Bancos Alemanes, la responsable del organismo monetario describió un escenario económico «muy frágil», condicionado por la acumulación de crisis recientes y por el impacto del conflicto en Oriente Medio. Según explicó, la prolongación de esta situación agrava los desequilibrios entre la oferta y la demanda de energía, encarece los costes y retrasa la recuperación.

Uno de los focos de preocupación es la interrupción de rutas clave como el estrecho de Ormuz, cuya actividad resulta esencial para el comercio global. El bloqueo o las limitaciones en este paso están afectando no sólo al petróleo, sino también a recursos estratégicos como el helio empleado en semiconductores, el metanol utilizado por la industria química y los fertilizantes, indispensables para la producción agrícola.

Las consecuencias de estas disrupciones son significativas: se estima que el cierre de esta vía marítima podría comprometer alrededor de 13 millones de barriles diarios, una cifra equivalente a cerca del 13% del consumo mundial. Este impacto tiene un efecto directo sobre los precios y la estabilidad de los mercados.

Lagarde subrayó además que la economía global ya arrastraba debilidades previas tras la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania. En su opinión, la coyuntura actual no hace sino intensificar esos problemas estructurales.

En este contexto, el BCE analiza especialmente dos variables: la duración de las interrupciones en el suministro y el grado en que el encarecimiento energético se trasladará a la inflación. Un periodo prolongado podría reducir la demanda, frenar el crecimiento salarial y aumentar la presión sobre los hogares europeos.

Por ello, la dirigente instó a los gobiernos a actuar con prudencia en materia fiscal, evitando medidas de estímulo excesivas que puedan aliviar a corto plazo pero que, como ya ocurrió en 2022, terminen alimentando la inflación y deteriorando las cuentas públicas.

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