«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los representantes de AfD fueron los principales objetivos

La violencia de izquierdas se dispara más de un 42% en Alemania y alcanza su nivel más alto en años: más de 1000 delitos motivados ideológicamente

Integrantes de Antifa. Redes sociales

La violencia políticamente motivada de izquierdas se disparó en Alemania durante 2025, según los datos oficiales publicados por la Oficina Federal de Investigación Criminal —BKA—.

Los delitos violentos atribuidos al espectro de izquierdas aumentaron más de un 42%, hasta alcanzar los 1.087 casos, la cifra más alta registrada en años. En conjunto, los delitos motivados por la izquierda crecieron más de un 35%, hasta situarse en 13.490.

El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, advirtió de una «amenaza creciente» procedente de la escena de izquierdas, especialmente en un contexto de fuerte polarización política.

Uno de los datos más relevantes del informe es que los ataques contra agentes de Policía fueron impulsados casi exclusivamente por autores vinculados a la izquierda radical. La violencia contra las fuerzas del orden se ha convertido así en uno de los principales indicadores del deterioro del clima político en Alemania.

En el año electoral de 2025, la criminalidad políticamente motivada alcanzó un récord histórico en el país, con 85.837 casos registrados en todo el territorio nacional, un incremento de alrededor del 2% respecto a 2024. Se trata de la cifra más alta desde que comenzaron las estadísticas conjuntas entre la federación y los estados en 2001.

Los incidentes antisemitas también aumentaron un 5%, y la mitad de ellos estuvieron relacionados con el conflicto entre Israel y Palestina. Ese contexto provocó además un incremento de denuncias por delitos de odio vinculados al ámbito de la izquierda.

Los representantes de Alternativa para Alemania —AfD— fueron, con diferencia, los principales objetivos de la violencia política contra partidos. De los 193 delitos violentos registrados contra cargos y miembros de formaciones políticas, 121 se dirigieron contra representantes de AfD, más que contra cualquier otro partido.

Una estadística separada sobre delitos contra políticos y representantes de partidos contabilizó 5.140 infracciones en total. AfD volvió a encabezar la lista, con 1.852 incidentes, por delante de la CDU, que registró 1.171, y de Los Verdes, con 1.005.

El término «ataque» incluye más que agresiones físicas. De los 5.140 delitos registrados, 193 fueron violentos, mientras que el resto abarcó insultos, calumnias, incitación al odio o daños materiales. Aun así, el dato más contundente es que casi dos tercios de las agresiones violentas contra representantes políticos tuvieron como objetivo a AfD.

También los edificios y sedes del partido fueron los más atacados, confirmando que la formación soberanista se ha convertido en el principal blanco de la violencia política en Alemania.

Aunque el BKA sigue clasificando el mayor volumen de criminalidad políticamente motivada bajo la categoría de «derecha» —con 42.544 casos—, expertos y críticos denuncian importantes distorsiones en la forma en que se elaboran esas cifras.

Una parte sustancial de esos delitos corresponde a infracciones de propaganda, como el uso anónimo de esvásticas o símbolos prohibidos. Muchos de esos incidentes, incluso cuando son realizados por activistas de izquierdas o grupos propalestinos para desacreditar a sus adversarios, terminan registrados automáticamente como delitos de derecha.

También se incluyen en esa categoría enfrentamientos interétnicos, como choques entre grupos kurdos y turcos, que en ocasiones son clasificados como «xenófobos» o de «derecha» aunque no tengan relación directa con el extremismo político alemán.

Según los críticos, un incidente puede ser etiquetado como de derecha si la víctima es percibida como extranjera o no alemana, independientemente del origen del agresor o de su motivación política real.

Esta metodología infla las cifras atribuidas a la derecha mientras minimiza el alcance de la violencia real procedente de la izquierda radical. Los datos de 2025 vuelven a mostrar esa paradoja: mientras el debate público alemán insiste en presentar a la derecha como la gran amenaza para la democracia, la violencia de izquierdas crece con fuerza y golpea especialmente a policías, sedes políticas y representantes de AfD.

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