«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Baleares registró la llegada de 5.909 inmigrantes ilegales a sus costas en 2025

Las mafias cobran hasta 4.500 euros a inmigrantes ilegales por cruzar en patera desde Argelia hasta Baleares

Foto de archivo de un depósito de pateras en Baleares. Europa Press.

Las mafias de la inmigración ilegal han convertido la ruta entre Argelia y Baleares en un negocio perfectamente estructurado, con tarifas de hasta 4.500 euros por persona para cruzar el Mediterráneo en pateras sin garantías de seguridad, según informa Ok Diario.

Argelia se consolida así como uno de los principales centros de operaciones de las redes criminales que trafican con inmigrantes hacia las costas españolas. Estas organizaciones actúan, en la práctica, como auténticas agencias de viajes de la ilegalidad: cobran por adelantado, organizan salidas clandestinas, reúnen a los pasajeros y los envían al mar en embarcaciones precarias.

La dimensión del fenómeno quedó reflejada en 2025, cuando Baleares registró la llegada de 5.909 inmigrantes ilegales a sus costas, una cifra récord que confirmó la presión creciente sobre las islas y la capacidad logística de las mafias instaladas en el norte de África.

El engranaje criminal funciona con una estructura clara. Los cabecillas permanecen ocultos en la clandestinidad y logran, en muchos casos, escapar de la acción de la Justicia. En cambio, los patrones de las pateras —el eslabón más visible y expuesto de la red— son quienes acaban detenidos y sentados en el banquillo.

Uno de esos casos llegará el próximo viernes 22 de mayo, a las 9.30 horas, a la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma. Allí será juzgado el hombre acusado de pilotar una patera interceptada el 19 de julio de 2024 en la isla de Ibiza, tras haber partido desde la localidad argelina de Tipaza.

La Fiscalía solicita para él cinco años de prisión por un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

Según el escrito de acusación, en la embarcación viajaban doce personas procedentes de Argelia y Palestina. Lo hacían en un cayuco de apenas cinco metros de eslora, sin medidas reales de seguridad y con un dispositivo GPS como único apoyo tecnológico para atravesar el mar.

Cada uno de los ocupantes habría pagado 4.500 euros en efectivo a la organización asentada en Argelia para poder subir a bordo. Una cantidad que revela el enorme negocio que se esconde detrás de la inmigración ilegal: miles de euros por trayectos en los que los pasajeros son abandonados a su suerte en embarcaciones inestables y expuestas a cualquier emergencia en alta mar.

El caso vuelve a poner el foco sobre una ruta que se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales accesos ilegales a España. Las mafias aprovechan la cercanía geográfica entre las costas argelinas y Baleares, la saturación de los dispositivos de control y la dificultad para golpear a las estructuras criminales que operan desde el otro lado del Mediterráneo.

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