
La Mezquita del Este de Londres prohibió a las mujeres y niñas mayores de 12 años participar en la carrera benéfica «Muslim Charity Run», celebrada el domingo en Victoria Park, en el barrio de Tower Hamlets. El evento, promocionado como «inclusivo» y «familiar», permitió la participación de hombres y niños de todas las edades, pero excluyó de forma expresa a las adolescentes y mujeres, según revela The Mail on Sunday.
La decisión ha desatado una oleada de indignación en el Reino Unido y ha reavivado las preocupaciones sobre la creciente influencia de los valores de la sharia en comunidades musulmanas británicas. La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos (EHRC) ha confirmado que evaluará el caso tras las denuncias de que la medida es «ilegal» y «sexista«.
La carrera, organizada por la Mezquita del Este de Londres —una de las más influyentes del país—, cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Tower Hamlets, gobernado por el Partido Aspire, fundado por el político de origen bangladesí Lutfur Rahman. Rahman fue destituido en 2015 por fraude electoral, pero regresó al poder en 2022. En su distrito, de fuerte presencia islámica, la imposición de normas religiosas sobre la vida pública se ha convertido en un asunto cada vez más polémico.
Para la baronesa Shaista Gohir, directora ejecutiva de la Red de Mujeres Musulmanas del Reino Unido, la mezquita «probablemente» ha violado la Ley de Igualdad, que prohíbe la discriminación por sexo. Su postura fue respaldada por activistas feministas que denunciaron la hipocresía de una sociedad que se autoproclama feminista y progresista mientras tolera la exclusión de mujeres cuando esta se justifica en nombre de la religión.
Los organizadores del evento, por su parte, defendieron la legalidad de la medida alegando que los eventos deportivos de un solo sexo están amparados por la ley británica. Compararon su política con carreras femeninas como la Nike Women’s 10K, evitando explicar por qué sí se permite participar a niñas menores de 12 años, pero no a adolescentes o mujeres adultas.
La polémica ha estallado apenas unas semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera ante la ONU del avance de la cultura de la sharia en el Reino Unido, y señalase al alcalde de Londres, Sadiq Khan, como uno de sus principales responsables. Khan, que calificó las palabras del presidente como «intolerantes», no se ha pronunciado sobre el caso de la Muslim Charity Run.
La escena resulta difícil de imaginar en pleno corazón de Europa: una carrera «inclusiva» que veta a las mujeres por motivos religiosos, con el respaldo tácito de unas autoridades que prefieren mirar hacia otro lado antes que enfrentar el choque entre el multiculturalismo y los valores fundamentales de Occidente. Mientras los dirigentes progresistas celebran la «diversidad», las mujeres musulmanas siguen siendo las grandes olvidadas de un sistema que, en nombre de la tolerancia, les niega lo más básico: la igualdad ante la ley y la libertad de participar en su propia sociedad.