Presión migratoria de Bruselas
Los 27 endurecen los visados a Guinea por negarse a cooperar en el retorno de sus inmigrantes expulsados
Los 27 endurecen los visados a Guinea por negarse a cooperar en el retorno de sus inmigrantes expulsados
Deportación de inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Karoline Leavitt
Por LGI
10 de julio de 2026

La Unión Europea ha decidido endurecer las condiciones de visado a Guinea por la cooperación «insuficiente» de sus autoridades en la readmisión de inmigrantes ilegales de nacionalidad guineana expulsados por los países del bloque.

El Consejo de la UE, que reúne a los gobiernos de los Veintisiete, ha dado luz verde a una medida temporal, aunque sin fecha concreta de expiración, con la que Bruselas busca presionar a Guinea para que colabore de forma efectiva en el retorno de sus nacionales.

La Comisión Europea seguirá evaluando periódicamente la situación para determinar si el país africano mejora su cooperación migratoria.

Visados más lentos y con más restricciones

A partir de ahora, los Estados miembros ya no podrán expedir visados de entrada múltiple a ciudadanos guineanos. Tampoco podrán relajar los requisitos relativos a la documentación que deben presentar para solicitar el permiso consular, lo que endurece de forma directa el procedimiento para entrar legalmente en territorio comunitario. Además, los diplomáticos y funcionarios con pasaporte guineano dejarán de estar exentos del pago de las tasas de visado.

El plazo de tramitación sube de 15 a 45 días

Otra de las medidas aprobadas por la UE será el aumento del plazo estándar de tramitación de las solicitudes de visado. Hasta ahora, el procedimiento ordinario era de 15 días naturales. Con la nueva decisión, pasará a ser de 45 días naturales, triplicando el tiempo de espera para los solicitantes guineanos.

La medida refleja el giro de Bruselas hacia una política más exigente con aquellos países que no colaboran en la devolución de sus nacionales en situación irregular.

El retorno de inmigrantes, una asignatura pendiente

La decisión contra Guinea vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas de la política migratoria europea: la dificultad para ejecutar las órdenes de expulsión cuando los países de origen se niegan a cooperar o ralentizan la readmisión de sus ciudadanos.

Durante años, la Unión Europea ha acumulado expedientes, promesas y declaraciones sobre control migratorio, pero los retornos efectivos siguen siendo uno de los puntos más débiles del sistema.

Con esta medida, Bruselas intenta utilizar la política de visados como instrumento de presión. El mensaje es claro: los países que quieran facilidades para sus ciudadanos deberán aceptar también la readmisión de aquellos que se encuentren irregularmente en Europa y hayan sido expulsados por los Estados miembros.

La decisión sobre Guinea marca así un precedente en una cuestión central para la seguridad, la soberanía y el control de fronteras en Europa.

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