
Los agricultores europeos preparan una gran revuelta con destino a Bruselas el 18 de diciembre. Miles de trabajadores del campo de Francia, Italia, Bélgica y Países Bajos se concentrarán ese día en el corazón político de la Unión Europea, coincidiendo con la cumbre del Consejo Europeo que reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros. La protesta, impulsada por Copa-Cogeca, pretende colapsar el barrio europeo de Bruselas y hacer oír la voz de un campo que se siente traicionado por las políticas verdes de la Comisión.
Entre 200 y 300 tractores y hasta 6.000 manifestantes marcharán hacia el edificio Justus Lipsius, sede del Consejo de la UE, para transformar el entorno institucional en un símbolo de rebelión, detalla El Debate. «El campo europeo quiere que se escuche su rabia», confirman fuentes cercanas a la organización, que consideran que esta cita marcará un antes y un después en la relación del sector primario con Bruselas.
La elección de la fecha no es casual. El Consejo Europeo de los días 18 y 19 de diciembre reunirá a todos los líderes comunitarios, y los agricultores pretenden que sus tractores sean imposibles de ignorar. El precedente más cercano fue la revuelta del 26 de febrero de 2024, cuando las columnas de tractores bloquearon la Rue de la Loi y obligaron a la Comisión a blindar su sede. Aquella jornada agitó los cimientos políticos del continente y favoreció la irrupción de partidos que defendieron las reivindicaciones agrarias, como Patriotas por Europa –con el respaldo de Marine Le Pen, Matteo Salvini, Santiago Abascal y Viktor Orbán–, y los Conservadores y Reformistas Europeos, apoyados por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
El movimiento que ahora resurge busca repetir aquella sacudida, o incluso superarla. “Queremos que el impacto sea igual o mayor que el de febrero”, afirman desde el entorno de los organizadores, decididos a frenar las políticas que consideran letales para la supervivencia del sector.
En el punto de mira está la propuesta del Marco Financiero Plurianual (MFP) y las modificaciones a la Política Agraria Común (PAC), presentadas por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Aunque la llamada «mayoría Von der Leyen» –formada por el Partido Popular Europeo, Socialistas, Renovar Europa y Los Verdes– ha pedido públicamente conservar la estructura tradicional de la PAC, en Bruselas muchos sospechan que se trata sólo de un gesto negociador y que los recortes seguirán adelante.
La protesta de Estrasburgo en julio, que reunió a más de 50 eurodiputados de distintos grupos, fue sólo el aviso. Lo que se avecina en Bruselas promete ser el golpe más contundente contra una Comisión que ha dado la espalda al sector que alimenta a Europa.