Italia, como buena parte de Europa Occidental, vive una crisis de seguridad directamente vinculada al aumento de la inmigración ilegal. Los últimos datos del Ministerio del Interior, analizados por Il Sole 24 Ore, revelan que los extranjeros están desproporcionadamente representados en los principales delitos violentos y predatorios: cometen el 60% de los robos en la vía pública, el 61% de los allanamientos, el 69% de los carterismos y el 43% de las agresiones sexuales registradas en todo el país durante 2024.
Pese a que los inmigrantes suponen apenas el 9% de la población italiana —unos 5,7 millones de personas— concentran el 34,7% de todas las detenciones. En los delitos más graves, la proporción es todavía más alarmante. Los extranjeros son responsables del 52% de los robos totales, del 39% del tráfico de drogas, del 29% del contrabando y de casi una cuarta parte de los homicidios (23,7%).
El periodista italiano Francesco Tótolo resumió la magnitud del problema con una frase contundente:» Casi uno de cada dos delitos sexuales en Italia lo comete el 9% de la población: los extranjeros. En robos y carterismo, más de seis de cada diez detenidos son extranjeros».
Aunque las estadísticas incluyen a ciudadanos europeos (como franceses o austríacos) dentro del grupo de «extranjeros», las cifras muestran que el peso real de la delincuencia recae sobre inmigrantes procedentes del África del Norte y del África subsahariana, mucho más representados en los crímenes violentos y callejeros.
El informe también señala que alrededor de 321.000 de estos inmigrantes viven en Italia de forma ilegal, un 5,6% del total de extranjeros, pero responsables de la mayoría de los delitos cometidos por no nacionales. Un estudio de referencia de Barbagli y Colombo (2011) ya advertía que el 70% de los crímenes cometidos por inmigrantes correspondía a ilegales, y expertos como Paolo Pinotti, vicerrector de la Universidad Bocconi, confirman que esa tendencia se mantiene.
Pinotti explicó que, si los datos oficiales distinguieran entre inmigración legal e ilegal, quedaría claro que la sobrecriminalidad se concentra en los inmigrantes sin papeles, muchos de los cuales cometen delitos «predatorios» o incluso sexuales por motivos económicos.
Las zonas con mayor peso de delincuencia extranjera son las grandes urbes del norte y las regiones fronterizas. En Prato (Toscana), el 62% de los detenidos son extranjeros, el doble de la media nacional. En Milán y Florencia, los porcentajes alcanzan el 55,8% y 56%, respectivamente. También destacan Imperia (54,8%), Bolzano (54,7%), Trieste (51,5%) y Gorizia (48,8%), provincias especialmente expuestas a la entrada irregular desde el este y el norte del continente.