
Los presidentes de Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa se reunieron este miércoles en Hungría para reforzar la coordinación del Grupo de Visegrado (V4) y lanzar un mensaje claro a Bruselas: la presión regulatoria, los costes energéticos disparados y la crisis migratoria obligan a Europa Central a hablar con una sola voz.
En la cumbre de Esztergom, el presidente polaco Karol Nawrocki fue contundente: polacos, checos, eslovacos y húngaros «pueden esencialmente hablar con una sola voz». Reivindicó la prioridad estratégica de fortalecer las interconexiones regionales de gas y electricidad, construir nuevas infraestructuras y blindar la autonomía energética. «La independencia energética es una expresión de la soberanía de cada uno de nuestros países», subrayó.
Nawrocki recordó además que Polonia aspira a convertirse en el gran hub energético de Europa Central, un plan respaldado por los acuerdos preliminares alcanzados con el presidente estadounidense Donald Trump para aumentar el suministro de gas hacia la región. «Polonia puede ser el hub de nuestro entorno», afirmó, insistiendo en que el objetivo es garantizar energía competitiva y reducir la influencia rusa en el continente.
El presidente polaco defendió también el papel del V4 como contrapeso dentro de la Unión Europea. Todos los países del grupo «quieren formar parte de la UE», dijo, pero eso no implica renunciar a señalar cuando Bruselas se equivoca: «La democracia significa poder beneficiarse del diálogo y la discusión». Y añadió que el V4 debe poder decir a Europa Occidental cuando «las políticas migratorias o climáticas no son de nuestro agrado» o cuando la centralización comunitaria «choca con la visión de futuro de Europa Central».
«Esto no es un discurso anti-europeo», remarcó.
Por su parte, el presidente eslovaco Peter Pellegrini denunció que los elevados costes energéticos están golpeando la competitividad industrial de la región. «Si no encontramos una solución rápida y eficaz, nuestras empresas trasladarán la producción fuera de la UE, a Estados Unidos o Asia», alertó. Recordó también que la región debe reclamar reglas que reflejen su realidad económica y social, desde los cuotas de ETS2 hasta la prohibición del motor de combustión en 2035.