
Operación conjunta de la Policía Estatal y los Carabinieri contra la familia tunecina Sakka, considerada una de las principales organizaciones implicadas en la guerra abierta por el control del narcotráfico en Venecia y otras actividades ilícitas en el corazón de la laguna. Según informa el periódico Il Secolo, las fuerzas de seguridad han ejecutido cinco medidas cautelares contra presuntos integrantes del clan, acusados de delitos que van desde intento de asesinato hasta robo y agresiones agravadas.
La investigación apunta directamente al enfrentamiento entre el clan Sakka y el clan Mallat, dos grupos tunecinos enfrentados por el dominio territorial y el control del tráfico de drogas en Venecia. En las últimas semanas, esta disputa ha desencadenado una preocupante escalada de violencia que ha sembrado el miedo entre vecinos y comerciantes del centro histórico.
Las autoridades italianas relacionan a ambos clanes con varios ataques ocurridos en zonas emblemáticas de la ciudad como Campo San Barnaba, Cannaregio, Zattere y Campo Santi Apostoli. Residentes y turistas han sido testigos de violentas peleas con cuchillos, machetes e incluso katanas, escenas impropias de una de las ciudades más visitadas del mundo.
El episodio más reciente tuvo lugar el pasado sábado por la noche en Zattere, donde dos miembros de la familia Mallat, de 32 y 22 años, resultaron apuñalados durante una reyerta. Aunque ambos sobrevivieron, los investigadores sostienen que los heridos ya habían participado en ataques anteriores vinculados a la disputa entre bandas rivales.
La operación coordinada por la Fiscalía de Venecia se dividió en dos líneas de investigación paralelas. Por un lado, la Brigada Móvil recopiló pruebas contra tres presuntos miembros del clan Sakka por el intento de asesinato ocurrido el 22 de abril en Campo San Barnaba. Por otro, la Unidad Naval de los Carabinieri reconstruyó varios ataques cometidos en Cannaregio durante abril, relacionados con agresiones y robos violentos.
Uno de los puntos más oscuros de la investigación es la muerte de Jamel Mallat, un joven tunecino de 22 años hallado sin vida el pasado 5 de mayo en un canal de San Polo. Aunque el cadáver no presentaba signos evidentes de violencia, los investigadores creen que su entorno familiar y sus vínculos con el clan Mallat podrían relacionarlo con la actual guerra entre clanes en Venecia.