La Policía de Irlanda, la Garda Síochána, ha iniciado una investigación criminal tras el arresto de seis personas en la noche de este martes a raíz de las protestas que han seguido a una manifestación de cerca de 2.000 personas frente al centro de acogida para solicitantes de asilo en el antiguo complejo hotelero de Citywest, en el oeste del condado de Dublín. En los alrededores de este establecimiento se produjo la violación de una menor de edad a manos de un inmigrante ilegal que tenía una orden de expulsión que no se había hecho efectiva.
Varios hombres han lanzado proyectiles y pirotecnia contra la Garda en los momentos finales de una manifestación en los que también han vandalizado una parada de tranvía y han llegado a prender fuego a un furgón policial, sucesos ante los que se han desplegado agentes antidisturbios, la Unidad Montada, la Unidad Canina, el Apoyo Aéreo y un cañón de agua, según ha informado la radiotelevisión pública irlandesa, RTÉ, acerca de un operativo que ha implicado a más de 300 agentes.
En este escenario, en el que una agente policial ha resultado herida y seis personas han sido detenidas por delitos de orden público, la Garda ha bloqueado la carretera y se han suspendido los servicios de transporte público en la zona.
El primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, ha emitido un comunicado condenando «enérgicamente los violentos disturbios ocurridos en Citywest».
«Rindo homenaje a los gardaí de primera línea, que han actuado con valentía y rapidez para restablecer el orden», ha afirmado, destacando que el cuerpo policial «protege a todos y tiene una orgullosa tradición de servicio al pueblo irlandés».