
Más de 600.000 personas en Reino Unido podrían estar fuera del mercado laboral por problemas vinculados a la obesidad, según una investigación de la Universidad de York que analiza el impacto de la crisis de peso en la economía británica.
El estudio sostiene que alrededor de cuatro de cada 100 personas con obesidad están desempleadas exclusivamente por los efectos de su peso sobre la salud, la movilidad o la capacidad para desarrollar una actividad laboral ordinaria.
Los datos oficiales indican que 15 millones de adultos británicos padecen obesidad, una cifra que revela la dimensión sanitaria, social y económica de un problema que se ha duplicado desde los años noventa.
Los investigadores analizaron datos de 284.258 voluntarios del UK Biobank, incluyendo índice de masa corporal, peso, altura y proporciones corporales. La tasa general de empleo era del 75,5%, pero las personas con obesidad presentaban menores niveles de ocupación y menor probabilidad de contar con estudios universitarios.
El análisis concluye que la obesidad reduce en 4,2 puntos porcentuales la probabilidad de estar empleado. En términos prácticos, esto equivaldría a unos cuatro trabajadores menos de cada 100 fuera del mercado laboral por este motivo.
El estudio, presentado en el Congreso Internacional sobre Obesidad celebrado en México, detectó un efecto más intenso entre los hombres. Según los investigadores, la obesidad redujo en 6,6 puntos la probabilidad de empleo masculino, frente a 2,1 puntos en el caso de las mujeres.
El autor principal del estudio, el doctor Aharon Katz, advirtió de que abordar la obesidad no es sólo una prioridad sanitaria, sino también una oportunidad para mejorar la productividad económica.
Los expertos alertan de pérdidas económicas sustanciales derivadas de los problemas de salud que dificultan la actividad diaria y expulsan a parte de la población activa del mercado laboral. Investigaciones previas ya habían señalado que los trabajadores con obesidad tienen el doble de probabilidades de ausentarse por enfermedad que quienes presentan un peso saludable, debido a problemas asociados.
Otra investigación presentada este año apuntó que los tratamientos farmacológicos para perder peso redujeron de forma notable los días de baja laboral entre pacientes británicos. Tras nueve meses de tratamiento, las ausencias por enfermedad cayeron un 45%, mientras que las bajas prolongadas de cinco días o más bajaron un 56%.
El Gobierno británico ha anunciado programas piloto para ofrecer tratamientos contra la obesidad a desempleados con el objetivo de facilitar su regreso al mercado laboral. Los expertos sostienen que una mayor extensión de estos tratamientos podría liberar millones de citas médicas y reducir las visitas a urgencias de pacientes con obesidad.
Actualmente, más de dos millones de personas en Reino Unido utilizan fármacos de la familia GLP-1 para perder peso, aunque la mayoría los adquiere en el sector privado debido al despliegue limitado dentro del sistema público.