busca redirigir la conversación desde la adhesión incondicional a una estrategia común
Meloni rompe con el apoyo incondicional a Zelenski y pide una cumbre para definir la posición europea
Meloni rompe con el apoyo incondicional a Zelenski y pide una cumbre para definir la posición europea
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
Por LGI
1 de marzo de 2025

Mientras los principales líderes europeos cerraban filas de manera casi automática en torno a Volodímir Zelenski tras su tenso encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha marcado distancia y ha pedido una cumbre europea urgente para debatir la posición de Europa en el conflicto de Ucrania.

La reacción de las instituciones europeas y de numerosos dirigentes políticos fue inmediata y unánime: Ursula von der Leyen, Kaja Kallas, Emmanuel Macron, Carles Puigdemont y Alberto Núñez Feijoo, entre otros, se apresuraron a reafirmar su respaldo a Zelenski y han comenzado un ataque coordinado contra Trump. Sin embargo, Meloni ha evitado sumarse a ese ataque y ha planteado la necesidad de reflexionar sobre la estrategia europea.

La líder italiana ha insistido en la importancia de la unidad, pero ha subrayado que esta debe basarse en principios claros, especialmente en la libertad. Su énfasis en la libertad como eje del debate ha sido interpretado como un guiño al discurso del vicepresidente estadounidense J.D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde criticó la deriva ideológica de algunas instituciones europeas y defendió un enfoque más realista en las relaciones internacionales.

En este contexto, el líder de VOX, Santiago Abascal, ha reaccionado con dureza en redes sociales, señalando que «Úrsula y Macron, Soros y Mélenchon, Sánchez y Feijóo» celebraban que no se firmara el acuerdo que «podría haber sido el principio del fin de la guerra» y acusándolos de anteponer sus intereses ideológicos a la estabilidad de Ucrania. Según Abascal, la prioridad de estos líderes no es la seguridad del continente, sino la continuidad del «wokismo, la inmigración masiva, la censura en las redes y el latrocinio fiscal».

Con este movimiento, Meloni no sólo marca distancia con el respaldo automático a Zelenski, sino que también introduce un elemento de pragmatismo en un debate que, hasta ahora, ha estado dominado por posiciones cerradas. Al plantear la necesidad de una cumbre, busca redirigir la conversación desde la adhesión incondicional a una estrategia común que tenga en cuenta los intereses reales de Europa.

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