«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Denuncia las consecuencias de la inmigración masiva

Miklós Panyi, secretario de Estado del Gobierno de Hungría: «Somos una nación soberana y tenemos derecho a proteger a nuestro pueblo»

Miklós Panyi. LA GACETA

LA GACETA entrevista a Miklós Panyi, secretario de Estado de Asuntos Parlamentarios y Asuntos Estratégicos del Gobierno de Viktor Orbán. En esta conversación, analiza el vínculo entre vivienda, inmigración, natalidad, empleo y soberanía nacional; y defiende el enfoque húngaro frente a los grandes retos políticos y sociales que atraviesa hoy Europa.

¿Qué consecuencias cree que la inmigración masiva ha tenido en el sistema de vivienda húngaro?

En Hungría la proporción de inmigrantes no comunitarios es realmente baja. Pero en los países occidentales es del 10, 15, 20, incluso 25%. Y la mayoría de esas personas provienen del tercer mundo, así que la mayoría son inmigrantes que han llegado a la UE en los últimos diez años. En muchos países, como Alemania o Austria, entre el 30% y el 40% de los estudiantes en sus escuelas no son hablantes nativos del idioma. Eso es un problema.

«Usted ha defendido que la cuestión demográfica debe ser prioritaria. ¿Por qué cree que un Gobierno soberanista debe defender la natalidad?»

Cuando gobiernas tienes que responder a una pregunta: ¿por qué estás haciendo esto? Lo haces para hacer tu nación fuerte, para mantener tu sociedad. Y quieres que haya un crecimiento económico para construir una sociedad más fuerte. Pero ¿para qué hacer todo eso si no hay personas que luego vayan a formar parte de la sociedad? La política económica, la política social, etcétera, no existen por sí solas. Tienes que tener la visión a largo plazo. Quiero que mi nación sobreviva, especialmente porque en esta era, el siglo XXI, realmente tenemos que hablar de la supervivencia europea, en cierto sentido, viendo lo que está ocurriendo. Y lo alarmante es que las tasas de fertilidad en Europa no sólo están cayendo, sino que están en un nivel extremadamente bajo. La tasa de reemplazo es 2,1. Cuando tienes una tasa de fertilidad de 1,1 o 1,3, entonces es realmente alarmante. Y lo alarmante es que en Europa la cuestión de la falta de hijos no tiene espacio de discusión. No está sobre la mesa. Y eso es un problema.

¿Cuál es el enfoque húngaro?

Nosotros, como Gobierno conservador, también desde un punto de vista de valores, consideramos esencial apoyar a las familias. Apoyar a las familias es esencial para la reproducción de la sociedad. Si quieres tener una sociedad sostenible, necesitas familias fuertes, y necesitas familias con hijos. Cuando hablamos de demografía, el objetivo es salir de esta era de falta de hijos e intentar que más y más familias tengan más descendencia a través también de políticas en el mercado laboral, vivienda, sistema fiscal… Pero todas las políticas deberían servir no solo para abordar problemas como que no tenemos suficientes viviendas o que hay pueblos abandonados en el campo, sino también para construir una sociedad donde las familias sean más fuertes y tengan la oportunidad de tener más hijos. Eso es lo que importa.

¿Qué obstáculos concretos tuvieron cuando llegaron al Gobierno?

Fue un gran desastre lo que encontramos hace 15 o 16 años. El problema era que los impuestos eran altos y no mucha gente estaba en el mercado laboral. Lo que tuvimos que hacer fue permitir que la economía creciera y creara empleo. Eso llevó entre entre seis y ocho años. Mediante profundas reformas fiscales, en unos cinco años redujimos a la mitad el impuesto de sociedades, redujimos a la mitad el impuesto sobre la renta y redujimos a la mitad las cotizaciones sociales pagadas por las empresas. El mercado laboral húngaro creció en un millón de trabajadores. De 3,7 millones pasamos a 4,7 millones. Eso dio un gran impulso a la economía y al Presupuesto del Estado. Si hay trabajo, las familias son más fuertes porque los padres trabajan. No sólo uno, sino ambos pueden trabajar. Antes de 2010, bajo el Gobierno socialista, la economía no funcionaba, estaba ‘sobregravada’ y había economía sumergida. Era un desastre. Además, no existía una política familiar estructurada. No había ventajas fiscales, no había política de vivienda, no había ayudas para jóvenes que comenzaban su vida laboral. Nada. Bajo este Gobierno lanzamos más de 30 políticas específicas para ayudar a las familias y a los jóvenes. Eso es un cambio de posición del Gobierno y un mensaje a la sociedad.

Defienden la soberanía húngara

Sí, no ser un país que vota lo que Berlín o Bruselas dicen que debe votar. El Gobierno socialista evitaba conflictos y seguía la corriente. Pero somos una nación soberana, pequeña en Europa Central, pero soberana. Tenemos derecho a decirlo en voz alta y a protegerla. Cuando la gran idea europea era dejar entrar a millones de inmigrantes ilegales y permitir que cientos de miles cruzaran nuestro país, dijimos que no. Construimos una valla. Aunque 26 países nos criticaran, tenemos derecho a proteger a nuestro pueblo y a nuestra nación.

¿Cómo se articula esa prioridad nacional?

La clave es el sentido común. Si haces políticas de sentido común, la mayoría entiende por qué lo haces. Hay que explicarlo, el debate público es importante, pero primero debe ser lógico. En Hungría la mayoría de nuestras políticas son de sentido común. Queremos un mercado laboral que funcione, por lo que reducimos impuestos. Si trabajas, pagas impuestos razonables y contribuyes. Hay un contrato social: todos deben aportar. La gente lo acepta. Es de sentido común apoyar a las familias, porque contribuyen al futuro de la sociedad. La sociedad lo acepta. Puede haber debates sobre cómo hacerlo, pero el principio se acepta. También la reacción ante la inmigración fue de sentido común. En junio y julio de 2015 cientos de miles de personas llegaban. Dijimos que eso no podía continuar. Teníamos que detenerlo para proteger la sociedad. Nosotros veíamos las consecuencias a largo plazo.

Hungría apuesta por los matrimonios…

En Europa el porcentaje de niños nacidos dentro del matrimonio ha bajado del 60% al 50%. En Hungría hace diez años era 52%, ahora es casi 80%. Eso es un cambio. Creemos que la forma más fuerte de familia es el matrimonio. Si un niño nace dentro de un matrimonio estable, tiene mejores oportunidades.

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