La Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido ha publicado los nombres de bebé más comunes en Inglaterra y Gales durante 2024, y el resultado confirma una tendencia consolidada: Muhammad vuelve a liderar la lista de nombres masculinos por segundo año consecutivo.
En total, 5.721 niños fueron registrados con esta grafía concreta del nombre, lo que supone un aumento del 23% respecto al año anterior. El nombre Noah ocupó el segundo puesto, seguido de Oliver, como ya ocurrió en 2023.
El año 2024 marcó la segunda vez en la historia en que una única variante de Muhammad alcanzó el primer puesto, aunque si se suman las más de treinta grafías distintas del mismo nombre, el dominio es aún más antiguo: lleva más de una década siendo el más común, según datos del Daily Mail.
El auge del nombre, que significa «digno de alabanza» en árabe, está directamente vinculado al crecimiento de las comunidades musulmanas en el Reino Unido, impulsado por décadas de inmigración. También influyen referentes deportivos populares como Mo Farah, Mohamed Salah o Muhammad Ali.
El fenómeno no es nuevo. La variante Mohammed entró en el top 100 en 1924, pero su presencia decayó durante la Segunda Guerra Mundial. En los años 60 comenzó a repuntar. Muhammad, tal como aparece hoy en cabeza, entró en las listas a mediados de los años 80 y ha sido la versión con mayor crecimiento desde entonces.
En cuanto a los nombres femeninos, Olivia y Amelia repitieron como los más populares por tercer año consecutivo, aunque Isla abandonó el podio al ser desplazado por Lily. Olivia, con 2.761 niñas registradas en 2024, lleva desde 2006 en el top 3.
Entre los nombres que más escalaron en la lista femenina destaca May, que subió 14 posiciones con 1.592 registros, seguida de Bonnie, que subió 10 puestos.
En los varones, el nombre con mayor crecimiento fue Rory, seguido de Elijah. En el extremo opuesto, el nombre Keir —como el del actual primer ministro laborista, Keir Starmer— fue elegido por cuatro familias en 2023, pero cayó a cero en 2024.
La Oficina Nacional de Estadísticas aclara que los datos se basan exclusivamente en la grafía exacta del nombre, ya que agrupar variantes sería, en muchos casos, subjetivo. El resultado, sin embargo, es claro: la transformación demográfica del Reino Unido tiene ya reflejo directo en los registros civiles.