
Se acelera el desmantelamiento de la compañía Mercedes-Benz en Alemania con una nueva operación que afecta de lleno a su red comercial en la región de Berlín-Brandeburgo. El grupo automovilístico ha decidido desprenderse de siete concesionarios —cinco en la capital y dos en el estado vecino—, que pasarán a manos del inversor británico Global Auto Holdings.
La operación, aún pendiente de las autorizaciones en materia de competencia, implicará el traspaso de más de 1.100 trabajadores a la nueva propiedad. La empresa alemana ha señalado que este grupo ya gestiona instalaciones de la marca en mercados como Reino Unido y Estados Unidos, lo que refuerza su papel como socio en este proceso de externalización.
Este movimiento no es aislado, sino que forma parte de una estrategia más amplia iniciada hace tiempo. Desde 2024, la compañía había dejado claro su propósito de desprenderse progresivamente de sus propios concesionarios en Alemania, una red que daba empleo a unas 8.000 personas repartidas en cerca de 80 centros. Desde entonces, se han ido cerrando operaciones en distintas ciudades como Neu-Ulm, Coblenza, Maguncia, Dortmund o Lübeck, a las que se suman acuerdos más recientes en Aquisgrán, Kassel, Würzburg, Wuppertal, Reutlingen y Hannover.
El plan de reestructuración generó una fuerte contestación interna en su momento. Tras varias protestas, la dirección alcanzó en el verano de 2024 un entendimiento con el comité de empresa para fijar las condiciones de estas transferencias, tratando de suavizar el impacto laboral de las ventas.
Todo ello se enmarca en un contexto más amplio de transformación del sector automovilístico alemán. Según la Asociación Alemana de la Industria Automotriz, la industria prevé eliminar hasta 225.000 empleos de aquí a 2035, con especial incidencia en el tejido de proveedores, que afronta los mayores ajustes ante los cambios estructurales del mercado.
La desinversión en la red de concesionarios refleja así un giro estratégico del fabricante, que busca reducir costes y adaptar su modelo de negocio a un entorno cada vez más exigente, marcado por la transición tecnológica y la presión competitiva global.