
El ataque sufrido por una anciana en la catedral de San Carlos Borromeo, en la ciudad francesa de Saint-Étienne, ha revelado una ola de ataques anticatólicos que se vienen produciendo desde hace meses en dicho templo.
Algunos testimonios que han sido publicados por medios locales y en cuentas de redes sociales dan cuenta de verdaderas aberraciones, como por ejemplo «excrementos en el interior de los benditeros«, personas que «orinan a las puertas de la iglesia«, o feligreses a los que «se roba su medalla de bautismo«, entre otros.
La ciudad de Saint Étienne ha sufrido en los últimos años un aumento desproporcionado de la inmigración, especialmente la que procede de países del Magreb, situando el porcentaje de extranjeros por encima del 20%, siendo la población total de menos de 200.000 habitantes.
Las nacionalidades que más abundan entre los inmigrantes son Argelia (más de 9.000 personas) y Marruecos (más de 5.000), con datos oficiales de 2020.
En cuanto a los datos de criminalidad en el departamento de Loira, donde se encuentra Saint-Étienne, según el Ministerio de Interior francés, los delitos relacionados con el tráfico y consumo de drogas han aumentado un 24% en la última década, el robo de vehículos un 39% y la violencia sexual casi un 12%.