
Cada día se hace más difícil sostener que la inmigración masiva no ha condenado a Europa Occidental a una violencia sin precedentes. El último caso es el asesinato de Lisa, una adolescente nativa, apuñalada por un solicitante de asilo.
El sospechoso del asesinato de Lisa, un refugiado de 22 años, ya ha sido detenido tras el brutal asesinato de la estudiante en Abcoude. La apuñaló mientras regresaba en bicicleta a casa tras una noche de fiesta con amigos. Pero el detenido, como en el caso del violador del centro de menas de Hortaleza, en España, tiene ya un terrible historial. Se le acusa de violar a una mujer en Ámsterdam la semana anterior y de un intento de agresión sexual contra una tercera mujer. No se ha publicado información sobre el origen nacional del sospechoso al carecer de documentación.
El asesinato ha conmocionado al país, con numerosas expresiones multitudinarias de condena por los Países Bajos. Los estadios de fútbol de todo el país han dedicado un minuto de homenaje a su edad en el minuto 17 de cada partido. Los aficionados, en partidos del Ajax, el Feyenoord, el Sparta y otros, han desplegado banderas holandesas. En algunos partidos, también se escucharon cánticos contra los centros de asilo, lo que subrayaba cómo la tragedia se ha fusionado con el debate político sobre la inmigración. Una pancarta decía: «Demasiado joven, demasiado pronto. Países Bajos, de pie. Ya basta».
Por su parte, el líder del soberanista Partido de la Libertad (PVV) y previsible vencedor de los próximos comicios en Holanda, Geert Wilders, también ha hecho referencia a la trágica muerte del adolescente en un debate parlamentario. De «infierno en la tierra» ha calificado Wilders la situación a la que la inmigración masiva está condenando al país.
El pasado mes de abril, los Países Bajos anunciaron nuevos centros de detención para solicitantes de asilo problemáticos. La ministra de Asilo, Marjolein Faber, declaró a la prensa que la conducta «de un grupo de solicitantes de asilo problemáticos y delincuentes que abusan de la hospitalidad ofrecida en los Países Bajos y causan molestias y daños es, sea cual sea su forma, absolutamente inaceptable».