
Tras varias horas de advertencia, la Policía de Portugal ha levantado este domingo las acampadas que exigían medidas para solucionar el problema del acceso a la vivienda en Lisboa y Oporto. La operativa ha terminado con enfrentamiento entre los manifestantes y la Policía.
Aproximadamente 200 tiendas de campañas estaban instaladas en la Plaza de Pedro IV en Lisboa y en la plaza de Juan I en Oporto. En apenas diez minutos, los agentes portugueses han roto los cordones humanos formados por los manifestantes y han alcanzado el asentamiento, en una intervención descrita como «dura, pero rápida y eficaz», según ha recogido el medio portugués Diario de Noticias.
La Policía ha informado en repetidas ocasiones de que este domingo tenían orden de retirarlas, mientras han reiterado que los manifestantes tenían el derecho a quedarse en el lugar sin las estructuras.
En Oporto, la operación se produjo de manera más inmediata ya que los agentes usaron rápidamente sus escudos para empujar a los movilizados hacia fuera de la plaza. Mientras, en Lisboa, la situación ha sido más complicada. Algunos radicales han recorrido las calles de la ciudad causando destrozos, volcando contenedores y dañando terrazas de algunos restaurantes.
Con el mobiliario de algún restaurante, los manifestantes intentaron atacar a la Policía, según han denunciado las autoridades, y posteriormente, un grupo más grande acabó lanzando piedras y botellas a los agentes que intentaban dispersarlos.
Así, alrededor de diez radicales han sido arrestadas y acusados de delitos de desobediencia por no acatar las órdenes de desmontar las tiendas de campaña.
Ante esta crisis social, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha decidido intervenir convocando para el próximo 29 de octubre a todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Se trata de la primera ronda de contactos de este tipo desde su llegada a la Presidencia el pasado mes de marzo.