
La crisis que atraviesa Volkswagen ha alcanzado a la propia cúpula del gigante automovilístico alemán. Seis de los nueve miembros de su dirección consultados en una encuesta interna consideran que la situación actual del grupo amenaza su propia existencia, según informaciones publicadas por Manager Magazin.
Los otros tres directivos calificaron el estado de la compañía como «tenso». Ninguno de los participantes consideró que la situación fuera estable o estuviera libre de riesgos.
La consulta anónima fue realizada a finales de 2025 entre miembros del consejo de administración y del consejo de supervisión. Sus conclusiones fueron incorporadas posteriormente a un documento de transformación elaborado con la consultora Boston Consulting Group.
La principal alarma se concentra en el modelo de negocio. Los nueve directivos consultados coincidieron en que Volkswagen necesita una redefinición profunda de su estrategia, al considerar que la estructura actual ya no responde a las exigencias del mercado.
La dirección también habría expresado una valoración negativa sobre las estrategias del grupo en China y Norteamérica, dos mercados esenciales para el futuro del fabricante.
Volkswagen afronta una intensa competencia de las marcas chinas, especialmente en el sector del vehículo eléctrico, mientras encuentra dificultades para consolidar su posición en Estados Unidos. A ello se suman los elevados costes de producción, los problemas de software y la presión regulatoria derivada de la transición impulsada por Bruselas hacia la movilidad eléctrica.
La encuesta refleja además una importante división dentro de los órganos de gobierno de la compañía. Cuatro directivos consideraron que el consejo de administración estaba dividido, mientras que otros cuatro señalaron que sólo existía una unidad parcial.
Ninguno afirmó que la dirección estuviera completamente cohesionada. En el consejo de supervisión, once de las 14 respuestas recibidas describieron igualmente una situación de desacuerdo.
El presidente ejecutivo del grupo, Oliver Blume, prevé presentar el próximo 9 de julio al consejo de supervisión un amplio plan de transformación. El documento deberá determinar cuánto puede reducir Volkswagen sus gastos sin comprometer todavía más su capacidad de innovación y su competitividad futura.
Dentro de la empresa continúa el enfrentamiento sobre la magnitud de los recortes y el futuro de Cariad, la filial de software del grupo, cuya evolución ha estado marcada por retrasos, sobrecostes y dificultades técnicas.