La ciudad italiana de Cesena ha vuelto a situarse en el centro del debate sobre seguridad tras la detención de siete jóvenes de origen africano y asiático acusados de violar en grupo a una mujer de 23 años y grabar la agresión con sus teléfonos móviles.
Los hechos habrían tenido lugar a principios de abril durante una fiesta en la que la víctima se encontraba bajo los efectos del alcohol. Según la investigación, los agresores —de entre 19 y 25 años— se aprovecharon de su estado de vulnerabilidad y perpetraron la agresión de forma colectiva, registrando además varias horas de vídeo que ahora están siendo analizadas por la Policía.
La joven acudió posteriormente a un hospital, donde los médicos constataron lesiones compatibles con su relato, lo que permitió activar la investigación judicial. Según su testimonio, conocía previamente a algunos de los implicados y la agresión fue escalando desde un primer individuo hasta el resto del grupo.
Los agentes, con apoyo de unidades especializadas, procedieron a la detención de los sospechosos e intervinieron al menos 15 teléfonos móviles, en los que se habrían hallado grabaciones clave para esclarecer los hechos y romper el silencio que rodeaba el caso.
Además, uno de los detenidos, también de 23 años, fue arrestado por delitos adicionales relacionados con tráfico de drogas, resistencia a la autoridad y tenencia ilegal de armas, tras hallarse en su domicilio más de medio kilo de hachís y varias dosis de cocaína. Durante el operativo, intentó deshacerse de la droga arrojándola a un río.
La Fiscalía de Forlì ha ordenado registros en los domicilios del resto de implicados y no descarta nuevas medidas cautelares a medida que avance la investigación.