
El Gobierno polaco de Donald Tusk ha recibido un duro golpe diplomático después de que el exministro de Justicia Zbigniew Ziobro, figura clave del anterior Ejecutivo conservador de Ley y Justicia (PiS), confirmara que se encuentra en Estados Unidos pese a estar reclamado por las autoridades de Varsovia. Polonia ha anunciado que pedirá explicaciones a Washington y Budapest sobre cómo pudo viajar desde Hungría a territorio estadounidense después de que sus documentos de viaje fueran invalidados.
Ziobro había recibido asilo en Hungría durante el Gobierno de Viktor Orbán, aliado del PiS, junto a otros antiguos cargos conservadores polacos. Su salida hacia Estados Unidos se produjo después de la victoria electoral del europeísta Péter Magyar, quien había dado señales de que su nuevo Ejecutivo no protegería a políticos reclamados por otros países.
El antiguo ministro confirmó su presencia en EEUU en declaraciones a la televisión conservadora polaca TV Republika. Ziobro sostiene que las causas abiertas contra él forman parte de una «caza de brujas» del Gobierno de Tusk contra la derecha polaca, mientras Varsovia lo acusa de abuso de poder, malversación y uso indebido de fondos públicos. Las acusaciones incluyen presuntas irregularidades vinculadas a un fondo destinado a víctimas de delitos y a la compra del programa Pegasus, supuestamente empleado para vigilar a adversarios políticos.
El caso ha sido interpretado por medios conservadores como una humillación directa a Tusk. El primer ministro polaco esperaba que la caída de Orbán en Hungría facilitara la entrega de Ziobro y de otros antiguos altos cargos del PiS refugiados en Budapest. Sin embargo, la llegada del exministro a Estados Unidos cambia por completo el tablero y traslada el pulso al terreno diplomático con la Administración Trump.
El actual ministro polaco de Justicia, Waldemar Żurek, ha anunciado que Varsovia no abandonará sus esfuerzos para que Ziobro y el exviceministro Marcin Romanowski respondan ante la justicia polaca. Romanowski, también antiguo responsable de Justicia durante el Gobierno del PiS, fue detenido en 2024 por presunto uso indebido de fondos públicos y posteriormente obtuvo asilo en Hungría. Su paradero, según Reuters, no está claro, aunque medios conservadores europeos sostienen que también habría llegado a Estados Unidos.
Desde el PiS, el diputado Michał Wójcik celebró la salida de Ziobro y acusó al Gobierno de Tusk de no garantizar un juicio justo. Para los conservadores polacos, las investigaciones impulsadas por el nuevo Ejecutivo no responden a una restauración del Estado de derecho, sino a una ofensiva política contra quienes reformaron el sistema judicial durante los años del PiS.
La tensión se suma al deterioro de las relaciones entre Varsovia y Budapest desde la llegada de Tusk al poder. El primer ministro polaco ha buscado recomponer su relación con Bruselas y revertir buena parte del legado institucional de la derecha nacional-conservadora, mientras Orbán denunció durante años el doble rasero de la Unión Europea frente a los gobiernos soberanistas de Europa Central.