Los documentos describen la elaboración de una propuesta de proyecto
Un alto cargo de la UE trabajó en secreto para organizar la «resistencia» contra el Gobierno de Orbán, según documentos filtrados
Un alto cargo de la UE trabajó en secreto para organizar la «resistencia» contra el Gobierno de Orbán, según documentos filtrados
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. Philipp von Ditfurth
Por LGI
15 de enero de 2026

Nuevos documentos filtrados apuntan a que un alto funcionario húngaro de la Comisión Europea participó en la organización de una estrategia política encubierta para derrocar al Gobierno soberanista de Hungría, encabezado por el primer ministro Viktor Orbán, ya en el año 2019.

Según la documentación revelada y analizada por distintos medios internacionales, el plan habría sido diseñado por Márton Benedek, entonces coordinador internacional de la Dirección General de Migración y Asuntos de Interior de la Comisión Europea y actualmente responsable de la cooperación de Bruselas con Libia.

Los documentos describen la elaboración de una propuesta de proyecto destinada a crear un «foro permanente de coordinación para organizar la resistencia contra el régimen de Orbán», con el objetivo explícito de transformar protestas y movilizaciones en una estructura política estable capaz de desafiar al Ejecutivo húngaro.

En una fase inicial, el propio Benedek reconoce haber logrado reunir a unos 30 líderes políticos, sindicales y cívicos, que acordaron objetivos mínimos, principios de financiación y planes de acción conjunta. El texto sostiene que este foro informal podría evolucionar hacia un auténtico órgano de coordinación política, e incluso hacia una estructura paralela de poder.

La propuesta subraya la necesidad de financiación significativa para que la operación tuviera éxito. Benedek detallaba que organizar una sola gran manifestación en Budapest tenía un coste aproximado de 11.000 dólares, y planteaba crear una entidad sin ánimo de lucro registrada en Hungría, junto con un vehículo financiero en Austria, supervisado por representantes de partidos, sindicatos y ONG.

Los documentos destacan el papel central de organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas vinculadas a la red de fundaciones de George Soros, que ya habían sido objeto de medidas restrictivas por parte del Gobierno húngaro. En 2018, la red Open Society Foundations trasladó su sede de Hungría a Berlín tras las reformas impulsadas por Orbán para limitar la influencia de ONG financiadas desde el extranjero. Aun así, sólo en 2021, el entramado de Soros habría canalizado casi 9 millones de dólares hacia Hungría.

Las revelaciones han provocado una reacción inmediata del Gobierno húngaro. El ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, denunció públicamente que Bruselas «necesita gobiernos que digan sí a la guerra, a la inmigración y a la ideología de género», y que por ello lleva años intentando desalojar al Ejecutivo húngaro del poder.

«Interfieren en todas las elecciones y ahora lo harán con más intensidad que nunca», afirmó Szijjártó, advirtiendo de que la Unión Europea sólo acepta «gobiernos títeres» dispuestos a obedecer su agenda.

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