
Un Ayuntamiento gobernado por el Partido Laborista en Londres ha recomendado a los colegios evitar los castigos después de clase para alumnos musulmanes durante el Ramadán, con el argumento de que los estudiantes deben poder regresar a casa a tiempo para romper el ayuno.
La recomendación ha sido difundida por el Ayuntamiento de Lewisham, en el sur de Londres, a través de una guía enviada a los centros educativos con motivo del mes sagrado islámico. El documento señala que los profesores deberían «considerar sanciones alternativas durante este periodo», ya que los estudiantes que estén ayunando podrían no llegar a tiempo a casa para realizar el iftar, la comida con la que se rompe el ayuno al atardecer.
«Cuando el Ramadán coincide con el invierno, las detenciones o actividades después de clase pueden impedir que el alumno llegue a casa a tiempo para romper el ayuno», señala la guía distribuida a las escuelas. Por ello, el documento propone que los centros educativos sustituyan los castigos tras las clases por sanciones durante la hora del almuerzo u otras alternativas mientras dure el periodo religioso.
La guía fue elaborada por el Lewisham Islamic Centre y difundida a los colegios a través del Consejo Asesor de Educación Religiosa del municipio, un organismo consultivo obligatorio en los ayuntamientos británicos.
El centro islámico que redactó el documento ya había sido objeto de polémica en el pasado. Su imán principal, Shakeel Begg, fue calificado por un juez del High Court of Justice como un «orador islámico extremista» en una sentencia judicial que examinó algunos de sus discursos.
El documento también recomienda a las escuelas facilitar espacios de oración durante el Ramadán, incluso con salas separadas para chicos y chicas, así como instalaciones para realizar abluciones.
Asimismo, sugiere que los colegios puedan invitar a líderes religiosos musulmanes para impartir charlas o dirigir oraciones, y anima a los centros a utilizar el periodo del Ramadán para enseñar a los alumnos sobre esta festividad religiosa.
La iniciativa se suma a otras recomendaciones similares difundidas por ayuntamientos gobernados por el Partido Laborista en distintas partes de Inglaterra, lo que ha abierto un nuevo debate sobre el papel de las instituciones públicas en la adaptación de normas escolares a prácticas religiosas.