En Pennes-Mirabeau, muy cerca de Marsella
Un inmigrante afgano agrede sexualmente a varios animales, mata a una cabra y afirma que lo hizo «para no violar a una mujer»
Un inmigrante afgano agrede sexualmente a varios animales, mata a una cabra y afirma que lo hizo «para no violar a una mujer»
Inmigrante afgano en una granja. Redes sociales
Por Unai Cano
23 de junio de 2026

Un inmigrante afgano de 19 años llamado Massoud S. ha sido sentenciado por el tribunal de Aix-en-Provence (Francia) a treinta meses de reclusión en régimen de prisión preventiva. El joven fue declarado culpable de abusos sexuales y actos de crueldad severa contra media docena de animales, entre ellos varias cabras y un cordero de seis meses, en las instalaciones de la granja educativa y santuario «Un moment», situada en Pennes-Mirabeau, muy cerca de Marsella.

El imputado fue interceptado a comienzos de abril en pleno acto, detrás de una de las cabras, con guantes de látex puestos y los pantalones bajados. Las investigaciones confirmaron la presencia de su perfil genético en los cuerpos de los animales y los registros de su teléfono móvil situaron el aparato en las inmediaciones de la explotación en varias ocasiones durante el periodo de los hechos.

Los sucesos se habían repetido en distintas fechas entre febrero y abril. Salieron a la luz cuando un veterinario detectó marcas de ataduras en las patas de algunos animales, lesiones en sus genitales y restos de sangre. La propietaria, Cassandra Sortino, decidió instalar entonces una cámara de vigilancia y pudo observar en repetidas ocasiones la silueta de un hombre merodeando por el lugar.

Massoud S. reside en un centro de acogida para solicitantes de asilo en el tercer distrito de Marsella. Durante la vista oral negó rotundamente las acusaciones y declaró que resultaba imposible lo que se le atribuía. Ante los magistrados respondió que no sabía cómo explicarlo. Añadió que la noche de su detención había perdido el tren con destino a Marsella y que el lugar se encontraba tan cerca de la estación que no tenía otro sitio donde pasar la noche.

En un informe psiquiátrico elaborado mientras permanecía en prisión preventiva, el especialista constató la ausencia de trastorno mental y una admisión parcial de los hechos. El acusado habría manifestado que se estaba generando un escándalo desproporcionado «cuando sólo son animales». También justificó su conducta señalando que lo había hecho «para evitar violar a una mujer», porque la cabra no sería capaz de reconocerlo. Durante el juicio mostró dificultades para recordar estas declaraciones cuando los letrados de las asociaciones de defensa de los animales, que actuaban como parte civil, se las recordaron. En su defensa final argumentó simplemente que era una persona normal.

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