Escondía un pasado criminal vinculado a otros asesinatos cometidos en Serbia
Un inmigrante de 21 años es inscrito en un colegio del Reino Unido alegando que tenía 15, agrede sexualmente a varias mujeres y asesina a un joven
Un inmigrante de 21 años es inscrito en un colegio del Reino Unido alegando que tenía 15, agrede sexualmente a varias mujeres y asesina a un joven
Un policía en Bournemouth. Redes sociales
Por LGI
8 de septiembre de 2025

Un inmigrante de 19 años ha sido detenido en Bournemouth tras asesinar a un joven marino británico en pleno centro de la ciudad. El ataque, a cuchilladas directas al corazón de la víctima, ha destapado después un historial estremecedor: el detenido había ingresado en el Reino Unido haciéndose pasar por un menor de 15 años y escondiendo un pasado criminal vinculado a otros asesinatos cometidos en Serbia.

Cuando llegó al país, el sospechoso fue escolarizado como si fuera un adolescente. En aquel periodo protagonizó varios incidentes en las aulas, incluidos episodios de acoso sexual contra compañeras. Sin embargo, años más tarde se descubrió que en realidad tenía 21 años cuando fue arrestado, lo que significaba que al entrar en la escuela fingiendo ser menor ya superaba con creces la mayoría de edad. La investigación reveló además que había utilizado un arma de guerra, un AK-47, para acabar con la vida de dos personas en su país de origen antes de huir.

El caso ha generado indignación en todo el Reino Unido y se ha convertido en catalizador de protestas en distintas localidades. Tras los disturbios en Stockport, manifestaciones similares se extendieron hacia Hull, donde un pensionista británico fue asesinado por otro inmigrante que residía en un hotel de acogida. Hechos de esta naturaleza también se repitieron en Yarmouth, donde una mujer fue atacada, y en Ten Worth, donde otro residente, identificado como Mohammed, agredió a una vecina.

En cada una de estas ciudades, las concentraciones frente a los alojamientos de inmigrantes acabaron señaladas como expresiones de la «extrema derecha», mientras que buena parte de los manifestantes sostenía que se trataba de un malestar social legítimo ante la falta de seguridad. Según denuncian, en lugar de abrir un debate sobre la raíz del problema, las autoridades optan por catalogar estas protestas como radicales y tratar de neutralizarlas políticamente.

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