
Un tribunal de Países Bajos ha condenado a 20 años de prisión a un inmigrante eritreo por dirigir una red internacional de tráfico de ilegales que trasladó a miles de inmigrantes desde África hacia Europa, los retuvo en campamentos en Libia y extorsionó a sus familias mediante el envío de imágenes de torturas y agresiones sexuales. La sentencia fue dictada por el tribunal de Zwolle tras un proceso considerado de especial complejidad.
El fallo declara probado que el acusado, identificado como Walid D., encabezó durante años una estructura organizada dedicada al tráfico de inmigrantes ilegales y a la obtención de beneficios económicos mediante la extorsión sistemática. La investigación contó con la cooperación de Interpol, Europol y la Corte Penal Internacional (CPI). El juez sostuvo que el condenado actuó «sin compasión, de forma despiadada y sin respeto por la dignidad humana», y calificó los hechos como «excepcionales por su magnitud y naturaleza».
La Fiscalía calificó el procedimiento como uno de los mayores procesos por tráfico de inmigrantes ilegales en Europa celebrados en el país. El sumario supera las 25.000 páginas y durante el juicio se escuchó a cerca de 200 testigos. El tribunal consideró acreditado que un número significativo de víctimas reside actualmente en territorio neerlandés y que desde Países Bajos se canalizaban pagos vinculados a la red criminal.
Además de la pena de prisión, el condenado deberá abonar más de 30.000 euros en concepto de indemnización a varias víctimas. El caso incluye a un segundo sospechoso, identificado como presunto colaborador, detenido en Dubái y extraditado a Países Bajos a finales de diciembre. No obstante, la resolución atribuye a Walid D. la responsabilidad principal en la dirección de la estructura delictiva.