
Un marroquí ilegal en Francia, bajo orden de expulsión, ha sido condenado a 14 meses de prisión —cinco de ellos suspendidos— por agredir sexualmente a cuatro niños de entre 10 y 14 años en la piscina municipal de Chambly (Oise). Sin embargo, el agresor podría abandonar la cárcel en apenas cinco meses, pese a la gravedad de los hechos y su estatus ilegal.
El tribunal de Senlis dictó sentencia el pasado 8 de diciembre contra Rafik A., de 30 años, por agresiones sexuales y violaciones sobre menores. Los hechos ocurrieron en dos jornadas consecutivas del verano pasado, los días 7 y 8 de agosto.
El 7 de agosto, el individuo se acercó a grupos de niños ofreciéndoles jugar con una pelota. Lo que comenzó como un juego inocente derivó rápidamente en violencia: lanzó balones con fuerza extrema y pasó a contactos físicos cada vez más intensos en el agua, tocando a una de las víctimas en sus partes íntimas.
Al día siguiente, repitió el patrón con otros tres menores —dos niñas y un niño—. Los niños denunciaron que «un hombre nos tocó» en las zonas genitales y les propinó bofetadas. El niño intentó proteger a las niñas, lo que provocó que Rafik A. le golpeara repetidamente para quedarse a solas con ellas. Los menores, visiblemente aterrorizados, alertaron a la recepcionista de la piscina, que avisó a la policía. Los agentes detuvieron al sospechoso, confirmando que se encontraba en Francia de forma ilegal y bajo una obligación de abandonar el territorio (OQTF).
En el juicio, Rafik A., que se expresó a través de un intérprete, negó los hechos: «No hice nada… Fueron ellos los que me pidieron jugar». Su abogado argumentó que «entendía los sentimientos de los niños, pero él creía que sólo estaba jugando».
Además de la pena de prisión —de la que ya ha cumplido varios meses desde su detención en agosto—, el tribunal le impuso una prohibición de acercarse a la piscina de Chambly durante tres años y una expulsión del territorio francés por 10 años.
Los residentes locales han expresado su indignación y mayor cautela. «Sabiendo lo que pasó, somos aún más cuidadosos con nuestros nietos», declaró un jubilado habitual de la piscina a medios franceses. Otro vecino afirmó: «Es la primera vez que oímos algo así».
Este caso pone de relieve la lenidad de ciertas sentencias en Francia ante delitos cometidos por inmigrantes ilegales, especialmente cuando involucran a menores, y la ineficacia en la ejecución de expulsiones, permitiendo que individuos con OQTF sigan cometiendo graves delitos en territorio europeo.