Un tribunal de Zwickau, en el este de Alemania, ha condenado a tres años de prisión a un ciudadano marroquí de 22 años por apuñalar varias veces a un tunecino de 25 durante una pelea pactada en el centro de la ciudad. Aunque la Fiscalía lo acusaba inicialmente de tentativa de asesinato, el juez descartó ese delito y lo condenó finalmente por lesiones corporales graves.
Los hechos ocurrieron el 26 de octubre de 2025 en Schuhmannplatz, en Zwickau. Según el tribunal, el acusado, identificado por medios locales como Aboubaker B., se había citado con la víctima para una pelea a puñetazos. Sin embargo, cuando el tunecino cayó al suelo, el marroquí sacó un cuchillo y lo apuñaló varias veces en el pecho y en la cavidad abdominal.
La víctima sufrió heridas graves, tuvo que ser operada de urgencia y todavía padece secuelas físicas por la agresión. Pese a la gravedad del ataque, el tribunal no consideró probado el intento de asesinato, al entender que el acusado se detuvo voluntariamente cuando aún habría podido seguir atacando.
Según la fundamentación del fallo, los testigos examinados permitieron concluir que el acusado «desistió voluntariamente» de asestar nuevas puñaladas, aunque, según el propio tribunal, habría podido continuar hasta matar a la víctima. Esa interpretación permitió rebajar el marco penal y dejar fuera la acusación de tentativa de asesinato.
La Fiscalía había solicitado una pena de tres años y seis meses de prisión, mientras que la defensa pidió dos años y medio. El juez Jörg Burmeister impuso finalmente una condena de tres años. Entre los factores atenuantes, el tribunal tuvo en cuenta que el acusado reconoció los hechos, pidió perdón a la víctima, mostró arrepentimiento y no tenía antecedentes penales.
El caso ha generado polémica por la distancia entre la violencia del ataque y la calificación final de los hechos. Una agresión con cuchillo contra zonas vitales del cuerpo, después de que la víctima cayera al suelo, terminó castigada con una condena por lesiones graves y no por tentativa de homicidio o asesinato.
Aboubaker B. permanece en prisión preventiva, ya que la sentencia todavía no es firme. La decisión vuelve a poner el foco sobre el debate en Alemania acerca de la respuesta judicial ante delitos violentos cometidos en plena crisis de seguridad y sobre la percepción de una justicia excesivamente benévola incluso en casos de agresiones especialmente brutales.