La Fiscalía Europea ha anunciado una operación contra una presunta organización criminal que habría vendido más de un millón de teléfonos usados como si fueran nuevos. El perjuicio estimado para los consumidores europeos alcanza al menos los 300 millones de euros.
La investigación, denominada Troja y dirigida desde Colonia, ha permitido detener a siete sospechosos en Austria, Alemania y España, incluidos los dos presuntos dirigentes. Un total de 1.770 agentes participaron en más de 160 registros e incautaciones en 19 países.
Componentes usados y apariencia de producto nuevo
Según los investigadores, los dispositivos se ensamblaban con piezas usadas en Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos. Después llegaban a Países Bajos, limpios y empaquetados como nuevos, y pasaban por almacenes alemanes antes de venderse por internet.
La presunta operativa incluía sociedades instrumentales y una aplicación fraudulenta del régimen de IVA sobre el margen desde 2018. La investigación comenzó tras un informe de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude. En España participó la UDEF de la Policía Nacional.
La diferencia entre tributar por el margen y por la venta
El régimen especial de bienes usados tiene un tratamiento fiscal específico. Como explica la Agencia Tributaria, en su modalidad por operación la base imponible se calcula sobre el margen de beneficio del revendedor, descontando el IVA correspondiente, en lugar de utilizar todo el precio de venta.
Por ejemplo, la diferencia entre lo pagado al adquirir un artículo y lo cobrado al revenderlo permite determinar ese margen. La aplicación del régimen está sometida a requisitos y obligaciones documentales: no basta con que el vendedor decida presentar una operación como una compraventa de segunda mano. La factura debe identificar expresamente el régimen especial utilizado.
Qué derechos tiene quien recibe un producto distinto al anunciado
La protección del comprador también alcanza las características prometidas al contratar. Según el portal oficial europeo Your Europe, cuando un producto no cumple lo anunciado, el consumidor puede exigir al vendedor que lo repare o sustituya gratuitamente.
Si esas soluciones no son posibles o no se ofrecen en condiciones adecuadas, puede corresponder una reducción del precio o el reembolso. La reclamación debe dirigirse al vendedor, que responde de la garantía legal.
Los artículos de segunda mano adquiridos a profesionales también están protegidos. La condición de usado debe quedar clara al comprar y no elimina los derechos del consumidor. En conflictos transfronterizos dentro de la Unión Europea, los Centros Europeos del Consumidor pueden ayudar a tramitar una reclamación.