
Los vecinos del municipio holandés de Hulst han reaccionado con indignación después de que las autoridades locales confirmaran que la piscina Reynaertland volverá a ser utilizada como alojamiento de emergencia para solicitantes de asilo.
La decisión responde a una petición urgente del Ministerio de Asilo y Migración de Países Bajos. El centro abrirá de nuevo el próximo 15 de mayo, funcionará durante un año y alojará a un máximo de 50 solicitantes de asilo en el complejo de la piscina.
La principal preocupación de los residentes no es sólo el regreso del centro, sino que se ubique dentro de una instalación pública que seguirá funcionando con normalidad. Según el Ayuntamiento, la piscina permanecerá abierta para los vecinos, incluidas las familias que llevan a sus hijos a clases de natación.
Ese punto ha generado especial malestar entre padres y usuarios habituales. Uno de los vecinos, Jordi Van de Wiele, ironizó en redes sociales: «Bonito lugar combinado con las clases de natación de nuestra hija. Me alegra saber que otras personas son más importantes que «nuestra» gente».
La piscina Reynaertland ya fue utilizada anteriormente como alojamiento para solicitantes de asilo entre octubre de 2022 y julio de 2025. Varios residentes aseguran que aquella experiencia generó problemas de convivencia e inseguridad en la zona.
Una vecina, Vanity Faas-esseling, criticó las garantías de seguridad y recordó que «la última vez estaban deambulando por todas partes», según recoge Remix News. Otros residentes han exigido al Ayuntamiento compromisos por escrito sobre la seguridad de los vecinos y responsabilidades en caso de incidentes.
Las autoridades locales han intentado calmar la situación anunciando vigilancia las 24 horas y normas internas para los alojados en el centro. Sin embargo, los comentarios de los vecinos reflejan una desconfianza profunda hacia la medida.
El caso de Hulst se suma a una creciente tensión en Países Bajos por la conversión de edificios públicos, hoteles e instalaciones deportivas en alojamientos temporales para solicitantes de asilo.
En otras localidades, los residentes han denunciado problemas de seguridad, deterioro de la convivencia y falta de consulta previa. En Harderwijk, vecinos alertaron recientemente de peleas, presencia policial frecuente e incidentes con armas blancas en el entorno de un centro de asilo.
El mes pasado, la ciudad de Loosdrecht fue escenario de protestas contra la apertura de un centro para solicitantes de asilo. Las manifestaciones derivaron en cargas policiales y dejaron al menos un manifestante inconsciente, según imágenes difundidas en redes sociales. Tras la presión vecinal, las autoridades redujeron el número previsto de alojados de 110 a 70.