«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tendrá una orden de alejamiento permanente

Un tribunal británico condena a un violador nigeriano que había evitado la deportación a pesar de haber cometido más agresiones: «Había que respetar sus derechos humanos»

Gift Oladele, de 24 años, violó brutalmente a una mujer de 19 años. Policía Reino Unido

Un tribunal británico ha condenado a un inmigrante nigeriano a una pena total de 25 años de prisión, incluidos 17 años de cumplimiento efectivo, por la violación de una joven de 19 años en septiembre de 2025. Según publica el periódico Daily Mail, el fallo incluye además un periodo ampliado de libertad vigilada de ocho años, así como una orden una orden de alejamiento permanente respecto de la víctima.

El condenado, Gift Oladele, de 24 años, fue declarado culpable por un jurado en marzo tras rechazar su alegación de consentimiento. Los hechos se produjeron cuando la víctima regresaba a su domicilio después de una salida nocturna. Según la acusación, el agresor se ofreció a acompañarla tras entablar contacto previo en el centro urbano, conduciéndola posteriormente hacia una zona apartada donde perpetró el ataque.

Durante la lectura de la sentencia en el Tribunal de la Corona de Caernarfon, el juez calificó la conducta del acusado como propia de un «delincuente peligroso» y subrayó la ausencia de remordimiento, así como una actitud de arrogancia y manipulación evidenciada durante el proceso judicial. La víctima declaró haber temido por su vida durante el ataque.

El caso ha suscitado atención adicional debido a los antecedentes del condenado. En 2022, Oladele fue sentenciado a dos años de prisión por detención ilegal tras un incidente en Manchester. Posteriormente, el Ministerio del Interior ordenó su deportación en 2023, medida que fue revocada tras un recurso basado en el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, relativo al derecho a la vida privada y familiar.

El tribunal de inmigración consideró entonces que la expulsión resultaría desproporcionada, atendiendo a factores como su arraigo en el Reino Unido desde la infancia y su situación personal. Esa decisión permitió su permanencia en el país, donde más tarde cometió el delito por el que ahora ha sido condenado.

La fiscalía destacó durante la vista la gravedad de los hechos y señaló que el acusado se encontraba, en el momento del delito, bajo una condena suspendida por tráfico de drogas y en libertad bajo fianza por otra investigación por violación. Asimismo, se aportaron pruebas sobre búsquedas previas de contenido relacionado con agresiones sexuales.

Fuentes policiales valoraron la sentencia como un paso relevante para la protección de la ciudadanía y reiteraron el compromiso institucional en la persecución de delitos de violencia sexual. El Ministerio del Interior, por su parte, anunció la intención de impulsar reformas para facilitar la expulsión de delincuentes extranjeros condenados.

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