
El jueves 25 de septiembre se abrió en Viena el juicio contra diez adolescentes y un joven adulto, todos ellos de origen inmigrante, acusados de haber sometido a una niña austriaca de 12 años a repetidos abusos sexuales durante varios meses. Según la investigación, los hechos ocurrieron entre marzo y junio de 2023 en distintos puntos de la capital austríaca, y algunos episodios llegaron a ser grabados con teléfonos móviles.
Los procesados tienen entre 16 y 21 años y proceden de Macedonia del Norte, Siria, Turquía y Bulgaria. La mayoría carecía de empleo y se conocieron en parques del distrito vienés de Favoriten, donde empezaron a formar un grupo que ya arrastraba antecedentes por peleas y delitos contra la propiedad. Las agresiones habrían tenido lugar en lugares tan diversos como hoteles, escaleras de edificios, garajes y viviendas privadas.
El proceso judicial se desarrolla bajo fuertes medidas de seguridad y con estrictas restricciones a los medios: no se permite ni fotografiar ni filmar en la sala. Dado que buena parte de los encausados son menores de edad, es probable que las declaraciones y la lectura de la acusación se celebren a puerta cerrada. La portavoz del tribunal, Christina Salzborn, subrayó que la prioridad es proteger a la víctima y respetar la legislación juvenil vigente.
La vista oral está prevista que se prolongue únicamente dos días, aunque el caso ya ha generado un enorme impacto en la opinión pública. Para muchos ciudadanos se ha convertido en un símbolo del aumento de delitos vinculados a jóvenes de origen extranjero en Viena.
La inquietud no surge solo de este proceso. En las últimas semanas se han registrado otros episodios violentos en la capital: un joven somalí atacó con un encendedor a un conserje y agredió a la directora y subdirectora de un instituto; en Meidling, una mujer de 25 años fue encontrada gravemente herida tras una agresión con arma blanca en su propio domicilio; y en Fünfhaus, un grupo de adolescentes sirios robó y golpeó a un niño de 12 años. También en Brigittenau una joven de 16 años sufrió heridas en un ataque con cuchillo cerca de un centro escolar, lo que obligó a desplegar un gran dispositivo policial.
Estos sucesos recientes han intensificado el debate sobre seguridad ciudadana y han colocado el problema de la violencia juvenil ligada a la inmigración en el centro de la agenda política austriaca.