
Donna Jones, comisaria de Policía y Crimen de Hampshire y la Isla de Wight, ha revelado que un ministro del actual Gobierno laborista la presionó para que retirase una declaración pública en la que señalaba la inmigración masiva e incontrolada como una de las causas del estallido de violencia registrado el verano pasado tras los ataques de Southport.
Jones, que fue presidenta de la Asociación de Comisarios de Policía y Crimen del Reino Unido y ahora es candidata conservadora a la alcaldía de Hampshire, asegura que la llamada del ministro se produjo el mismo día en que emitió su comunicado. El mensaje fue claro: “Tú y yo sabemos que esto no tiene nada que ver con la inmigración”, le dijo el responsable del Ejecutivo, instándola a retirar sus palabras por considerar que “provocaban tensiones comunitarias”.
La comisaria se negó. “Les dije que estaban equivocados. Era absolutamente la razón por la que la gente estaba protestando”, ha declarado.
En su declaración, Jones había urgido al Gobierno a abordar las causas reales del descontento ciudadano, especialmente el aumento descontrolado de la inmigración y su impacto en los barrios. Su negativa a desdecirse de lo dicho le valió duras críticas por parte de antiguos fiscales vinculados a la izquierda, como Nazir Afzal, quien calificó sus palabras de “totalmente inaceptables”. Sin embargo, Jones se mantuvo firme y, aunque condenó la violencia, insistió en que “no se puede frenar el desorden sin reconocer su origen”.
Desde entonces, las protestas frente a hoteles de inmigrantes no han dejado de multiplicarse. Sólo en su distrito, cada semana ha habido manifestaciones ante un hotel en Portsmouth desde los disturbios del verano pasado. Este mismo fin de semana se registraron tres nuevas protestas en su región.
“Con más protestas previstas para agosto, y sin solución a la vista por parte de la ministra del Interior o del primer ministro, temo que partes del país corren el riesgo de caer en un estado de anarquía”, ha advertido. Jones asegura que la policía está desbordada, incapaz de mantener el orden público, reducir el crimen con arma blanca y combatir la violencia contra mujeres, todo a la vez.
“Las personas están preocupadas, con razón, por el número de inmigrantes que llegan cada día y por el impacto que esto tiene en los servicios locales”, ha declarado.
El Ministerio del Interior, contactado por medios británicos, no ha ofrecido ninguna explicación ni desmentido las presiones políticas denunciadas por Jones. Tampoco ha comentado si se revisará la postura oficial sobre el vínculo entre el colapso del orden público y las políticas migratorias del Gobierno de Keir Starmer.
La comisaria ha dejado claro que entender la raíz del problema no equivale a justificar la violencia, pero insiste en que ignorar lo evidente sólo empeora el conflicto social. Mientras tanto, las autoridades siguen intentando tapar con silencio lo que se grita en las calles: que la inmigración masiva está desbordando barrios, servicios públicos y fuerzas de seguridad.